miércoles, 24 de febrero de 2016

Energía X Zetsubo Capítulo 88: Sin cenizas

Los pies de Touma se detuvieron lentamente, sus ojos estaban fijos en el cadáver de Kou. Pasaron un par de segundos hasta que Touma alzó su mano, la acercó a su rostro y fregó el mismo, secando las lágrimas en él. Sus cicatrices, recubiertas con piel de Mayabi, comenzaba a desacere lentamente, haciendo de ellas manchas marrones en todo su cuerpo.
Touma dio la vuelta, el Ave Fenix se hallaba a metros de él. Se mantenía en el cielo, escupiendo llamas segundo a segundo y abriendo sus alas con fuerza, Touma frunció su ceño, y de inmediato el Fenix fue encerrado en un magno cubo de cuatro por cuatro materializado por Touma, quien de inmediato alzó su brazo izquierdo.
Una fuerte explosión estalló en la habitación, seguida por miles de estallidos que hacían volar el cuerpo del pájaro, obligándolo a morir y revivir para seguir un mismo ciclo. Salamander observaba desde lejos, su Torem moría una y otra vez frente a sus ojos, aquellas enormes explosiones hacían volar a su compañero, hacían saltar llamas en todas direcciones. El ave daba gritos de sufrimiento mientras acercaba el rostro al muro de la caja, pero no podía salir.
Aquella enorme bola de donde provenía su nueva vida aparecía una y otra vez, pero nunca desaparecía por completo. Touma lanzó un gran grito y al instante erró su puño. Las explosiones comenzaron a ser aún más frecuentes, el ave ya siquiera lograba verse, las explosiones ocultaban todo dentro de aquella caja, solo los gritos les decían que la bestia erguía allí.
De repente los gritos se detuvieron, Touma comenzó a dar lentamente la vuelta y al instante las explosiones hicieron volar la caja tras él. Fragmentos de materia X comenzaron a volar por todos lados, las explosiones se abrían lugar, Touma clavaba la mirada sobre su siguiente víctima. Salamander lo observaba con temor.
Touma tomó su espada y de inmediato la incrustó en el suelo, para entonces arrebatar su enrome abrigo y tenderlo sobre el suelo junto a sus oscuros guantes. Touma cerramos puños y se colocó frente al enemigo:
  • Levántate, maldito… ¡Ha llegado tu hora! – Gritó Touma furioso

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