- Levántate, maldito… Ha llegado tu hora…
Salamander, observando fijamente a su adversario, frunció el ceño, tomó su filosa y de in mediato se lanzó contra él. El filo de la espada de su enemigo se acercaba con rapidez hacia él. Touma realizó un rápido movimiento, dando un giro y golpeando el arma con su brazo izquierdo, quebrando en miles de pedazos la enorme espada en mano del adversario. Salamander quedó boquiabierto, fragmentos de acero se desparramaban por todo el suelo, la espada de Democles había sido destruida por un humano desarmado.
Touma alejó el brazo que sostenía la empuñadura de su cuerpo y lanzó un golpe justo al pecho de Salamander. Salamander salió lanzado pasos hacia atrás y cayó al suelo al instante. Touma alzó la vista, sus ojos estaban completamente negros, ya no lo dictaba la razón, en aquel momento su única razón de existir era acabar con Salamander. Un gran paso, Touma se colocó frente al enemigo y con fuerza pateo el rostro del oponente. Salamander salió lanzado nuevamente. No se rendiría, no pararía, los golpes seguían aterrizando uno y otro sobre Salamander, quien derramaba sangre cada dos por tres. El cuerpo de Salamander era usado como una bolsa de arena por su adversario, quien lo seguía como a una pobre pelota de juego, a la cual podía patear y golpear todo lo que quisiera, apalearlo tan fuerte como pudiera y lanzarlo tan lejos como le fuera posible. El rostro de Salamander estaba completamente magullado, Touma se acercaba lentamente hacia él, un golpe sobre su rostro, el siguiente justo en su garganta y luego un rodillazo en sus costillas.
Salamander, de momento, se levantó con todas sus fuerzas, cerró su puño y lo lanzó contra el rostro de Touma. Había dado, su puño había caído justo sobre el objetivo, eso era seguro, pero Touma, controlado por la ira, no sufrió el más leve daño y siguió lanzando golpes contra Salamander. Una patada, el pie de Touma saltó contra su pecho y disparó al enemigo contra una de las abundantes montañas.
El cuerpo de Salamander estaba completamente enterrado en aquellas enormes rocas. No le quedaban fuerzas, su vista estaba borrosa, lo único que lograba ver era a su enemigo caminando hacia él, con sus puños cerrados y encastrados de sangre, dejando caer gota tras gota de su sangre. Touma alzó su mano, nuevamente un golpe dio contra la mejilla de Salamander, su cabeza dio un enorme giro, y un manchón de sangre se arrastró por toda la montaña. Touma lanzó un nuevo golpe, esta vez destinado a la mejilla contraria. Sus nudillos dieron contra la mejilla izquierda y de nuevo un manchón de sangre se extendió por el lugar, esta vez por el contrario.
Touma tomó el rostro de Salamander y lo acomodo con ligereza, para entonces dar un impulso y chocar ambas cabezas con fuerza, un chorro de sangre comenzó a saltar de un lado al otro. Touma soltó una de sus manos y con la otra siguió sosteniendo la cabeza de Salamander. Salamander lanzó un vistazo, el puño restante de Touma se acercaba con rapidez hacia su cráneo. Un golpe, la cabeza de Salamander retumbó un segundo. El siguiente dio en el mismo lugar, una mancha roja comenzaba a abrirse en el lugar. El tercero fue el certero, un trozo de hueso comenzó a salir detrás de la herida, un charco de sangre comenzaba a fluir de la herida, pero Touma seguía lanzando continuados golpes.
Pasaron un par de minutos hasta que Touma se detuvo, estaba exhausto, podía moverse, pero su puño ya no podía seguir, estaba cubierto de heridas, raspaduras y manchas rojizas. Touma dio un paso hacia atrás y observo el cadáver un momento, era un monstruo, aquello delante de él era un monstruo. Touma lanzó un respiro y el cadáver cayó sobre el suelo.
Touma dio la vuelta y lentamente comenzó a caminar, sin decir una palabra. Llegó hasta el lugar donde había desamparado sus pertenencias, para entonces colocar su abrigo, ordenar sus guantes y finalmente tomar su espada. Alzó la vista, aquel cielo rojizo seguía sobre él, en ese momento una lágrima comenzó a caer de su ojo derecho. Devolvió la vista, y dio un paso, aun le quedaba un largo camino por recorrer, y su objetivo seguía en mente, debía rescatar a Ryu fuese como fuese…

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