Un gran ojo en su frente, cabello largo y de un color blanco helado, grandes alas envueltas en hielo y una gran cicatriz en su herida. Tamou lo observaba sorprendido, mirase cuanto lo mirase aquel ser no tenía vida, pero de igual modo vivía, su alma ya no estaba, pero de igual modo existía, su poder había desaparecido, pero de igual modo sentía una enorme fuerza emanando de él, ¿Que rayos era él?
Joker levantó la mirada, un rostro neutro semejante al de su oponente tomaba su rostro, lentamente el ser comenzaba a ponerse de pie. Él se encontraba sobre un prequeño monte de hielo, rodeado de grandes llamas que desaparecerían al instante en que este colocara los pies en el suelo. Sus tres ojos estaban fijos en el niño, quien no movía ni uno de sus dedos, estaba paralizado por lo que acababa de presenciar, su oponente había vendido su alma al demonio.
Tamou alzó los brazos inconscientemente y dos grandes llamas salieron lanzadas hacia Joker. Una fuerte explosión, el fuego ardiente había sido bloqueado por una gran placa escarchada que se alzaba desde el suelo, protegiendo el cuerpo del ser. Tamou no se dio por vencido, con rapidez se colocó en posición y miles de fulgores comenzaron a salir lanzados y caer sobre el enemigo. El humo se disolvió después de unos segundos, nuevamente había sucedido, Joker había logrado bloquear cada uno de sus ataques.
El niño quedó inmovilizado de momento. Un gran ventarrón corrió los cabellos del pequeño. Tamou alzó la vista, Joker ya no se hallaba donde antes, había desaparecido de repente, dejando tras él, trozos de hielo que saltaban en el aire. Dio un giro y su pecho se paralizó, su puño impactaba justo en su cuerpo, dejándolo sin respiración y apagando su vista un instante. El niño levantó la mirada, Joker lo observaba fijamente, Tamou sentía un increíble peso en su cuerpo, tan fuerte que siquiera podía moverse, estaba completamente abierto a cualquier ataque.
El cuerpo del pequeño salió lanzados metros por detrás y dio contra uno de los muros, haciendo caer escombros sobre él y dándole un momento para pensar. Tamou no tardo en colocarse nuevamente de pie:
- ¿Debo hacerlo? ¿Deberé activarlo? – Se preguntaba el niño – Pero papa dijo que nunca lo hiciera… Pero es una emergencia… Tamou no entiende…
Joker emprendía a caminar lánguidamente hacia su contendiente, con sus puños cerrados y helando el ambiente con cada paso que daba:
- Pero si no lo hago ahora Tamou morirá… - Exclamó Tamou. Instantes después las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos – Ya es momento… Lo siento, padre…
Una fuerte llama rojiza se alzó en el aire, Joker lanzó una mirada sobre el pequeño, su cráneo comenzaba realizar extraños movimientos mientras un pequeño cuerno se abría paso en su frente, una enorme cola comenzaba a salir de su espalda y su mirada se tornaba completamente negra, sus huesos comenzaban a salir a la vista uno por uno, el niño había activado su más temible trasformación.

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