Tamou dio un paso al frente y se avalanchó sobre su oponente, inmediatamente el pie de Joker aterrizó sobre su rostro, haciéndolo retroceder e impactar nuevamente contra el muro. El cuerpo del niño se encontraba entre miles y miles de escombros, apretujado e incómodo en aquel hueco en la pared. Joker sostuvo el cuerpo por unos segundos y lo dejó caer.
Tamou alzó la vista y se disparó nuevamente, esta vez para lanzar ataque tras ataque mientras perseguía al enemigo, quien esquivaba fácilmente cada uno de ellos. Un golpe, el puño del ser dio contra el pecho del pequeño y detuvo todos sus ataques. Dio un vistazo, Joker seguía allí, justo de pie frente a él, observándolo fijamente, penetrando en su cerebro como si fuera alguna especie de mentalista.
De repente su mano comenzó a acercarse lentamente, Tamou lo miraba con odio, con miedo y hasta con apocamiento, el hombre a quien antes había golpeado y apaleado una y otra vez, sin dejar que ni uno de sus golpes lo tocara, ahora lo utilizaba como muñeco sin esfuerzo. La mano se cerró inmediatamente y tomó el cuello del pequeño, para entonces alzarlo en lo alto y cortar su respiración. El niño gritaba y pataleaba una y otra vez, pero Joker apretaba cada vez más y más fuerte, sin quitar siquiera un segundo la mirada de encima. Las filosas uñas comenzaban a escindir en la piel del niño, los gritos se hacían cada vez más fuertes, su respiración comenzaba a desaparecer.
Un rápido movimiento, Joker alzó su brazo derecho y cerró su mano de repente, de inmediato una magna esfera de hielo se cristalizó en lo alto. Joker se colocó en posición, uno, dos y tres, un fuerte lanzamiento, el cuerpo de Tamou salió embalado hacia la gran esfera y atraído por su intensa gravedad.
Tamou cayó sobre el suelo de la gran bola y rodó varios metros y se colocó de rodillas, para entonces lazar una mirada. A lo lejos, una montaña de humo y hielo se alzaba en el cielo, Joker había caído sobre la esfera, y su inquietante mirada seguía sobre el niño.
El temor crecía minuto a minuto, Joker caminaba rápidamente hacia Tamou, quien intentaba colocarse de pie y escapar inmediatamente. Tamou se levantó luego de unos segundos, pero repentinamente un gran asta se elevó del suelo y perforó su pierna izquierda, impidiéndole escapar. Tamou levanto la vista, Joker se encontraba justo frente a él.
Un golpe, el puño de Joker impactó sobre Tamou, haciéndolo caer de nuevo. Otro de sus porrazos, Tamou intentaba bloquearlos, pero eran demasiados, y todos ellos aterrizaban justo sobre su rostro, del cual comenzaban a saltar chorros de sangre cada vez más y más altos, embarrando el suelo por completo. Tamou cambió la dirección, su mano ya no se dirigía hacia su rostro, sino más abajo, esta vez intentaba tomar la cola de Tamou, y lo conseguiría de momento, para entonces elevarlo en el aire y hacerlo estallar contra el suelo.
El niño levantó su rostro, su ojo izquierdo estaba bloqueado por un gran manchón de sangre sobre, él. El restante, apenas lograba ver lo que sucedía, el ser lo observaba, esta vez desde lejos, pero con la misma intensidad de siempre. De repente un dolor infernal apresó el cuerpo del pequeño, un gran astil, esta vez varios metros mayores que las anteriores, atravesaba su viento y lo alzaba en el cielo mientras el mismo crecía. Un hilo de sangre colgaba de su boca. Joker sacudió su mano izquierda, el gran cuerno se quebró en dos y cayó sobre el suelo, aplastando ambas piernas de Tamou.
Tamou volvió a mirar a su oponente, quien seguía en la misma posición. En ese momento varias cornamentas volvieron a surcar su cuerpo, haciéndolo sangrar más y más:
- Entonces esto es el dolor… - Se decía el niño – Entonces esta es la muerte…
Una sonrisa se plantó en su cara y una lágrima comenzó a desprenderse de su ojo:
- Tamou lo entiende… Finalmente lo entiende… - Seguía diciendo – Lo siento, padre… Debo morir aquí…
La lagrima cayó en el suelo y una gran lanza de hielo atravesó la frente del niño, quien murió al instante y con una gran sonrisa en su rostro.

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