Touma observaba fijamente a Salamander, su cuerpo estaba completamente inmóvil, sus manos temblaban sutilmente:
- ¿Muerto? – Dijo Touma de repente - ¿Quieres decir que estoy, muerto?
Salamander dio un paso hacia adelante y comenzó a caminar hacia su adversario lentamente. En ese momento un fuerte grito hizo estallar el lugar, y tan solo instantes después, Touma corría de manera desesperada hacia el enemigo. Un golpe, el rostro de Salamander giró apresuradamente y un gran chorro de sangre se extendió por el suelo. Un segundo ataque, el cuerpo de Salamander era apaleado fuertemente, pero su sonrisa no era borrada de su rostro.
Salamander dio un paso hacia atrás y pateo con fuerza el abdomen de Touma, haciéndolo retroceder al momento. El rostro abajo y lágrimas caían de sus ojos, Touma observaba con tristeza el árido suelo bajo sus pies:
- No puede ser, no es posible… - Se decía Touma – Es imposible que yo haya muerto, nunca podría olvidarme de algo tan… - Dijo, pero instantáneamente recordó su estadía en el hospital, justo después de la batalla contra Retorn. Sus compañeros aseguraban que no había muerto, pero el sabía que algo no andaba bien en aquel momento…
- ¿Ahora lo ves? – Preguntó Salamander – No puedes negarlo…
Las lágrimas seguían brotando de sus ojos mientras las palabras del enemigo golpeaban en su cuerpo:
- Ahora solo quédate quieto un instante y deja que acabe con tu sufrimiento, ¡Touma! – Decía mientras tomaba su filosa y comenzaba a correr hacia él
Se hallaba a tan solo pasos de distancia. Salamander corría a una velocidad monstruosa. Un rápido movimiento, Salamander lanzó el ataque y un fuerte sonido se oyó en el lugar.
Las gotas de sangre chorreaban una por una, Touma observaba a su enemigo con odio, un profundo odio hacia él:
- ¡Claro que no! – Gritó de inmediato - ¡No dejaré que acabes conmigo! ¡He venido aquí por Ryu y no moriré hasta hacerlo!
Salamander observaba sorprendido lo sucedido. La mano de Touma sujetaba con fuerza el filo de su espada, derramando su propia sangre pero estancando el ataque por completo, salvando su vida de una horrible muerte:
- ¡Ni pienses que acabaras conmigo tan fácilmente!
Al mismo momento, Touma y el Fenix batallan bestialmente, lanzando ataques uno contra el otro segundo a segundo. El ave ya muerto varias veces, pero como la leyenda dice, sigue renaciendo de sus propias cenizas. En cambio, Kou se encuentra en un estado lamentable, su respiración es más rápida de lo normal, su cuerpo está cubierto de heridas y golpes, el cansancio comienza a consumirlo, pero la batalla aun continua…

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