miércoles, 17 de febrero de 2016

Energía X Zetsubo Capítulo 81: La batalla comienza

Touma tomó con ligereza su filosa e inmediatamente se lanzó camino a su adversario. Salamander se colocó de pie e imitó el movimiento de Touma, tomando su espada con ambas manos. Un gran paso, una gran chispa y un fuerte sonido bastaron para que ambos filos comenzaran a chocar una y otra vez, mientras sus dueños esquivaban y contraatacaban el ataque del otro.
Las llamas seguían elevándose con fuerza, Kou corría hacia el Ave, mostrando sus grandes colmillos y sus poderosas garras. De repente los escombros saltaron con fuerza, el pájaro se alzaba en lo alto, como la leyenda lo decía, renaciendo de sus cenizas.
Kou junto energía con prisa e inmediatamente un vigoroso fucilazo salió directo hacia la bestia. Las llamas comenzaron a moverse a su antojo, plumas en llamas comenzaban a caer al suelo, provocando un gran incendio, el ave realizó un rápido movimiento y una llamarada de fuego chocó contra el ataque del Torem.
Un gran explosión mandó a volar miles de restos que golpeaban uno contra el otro como si de una mesa de pool se tratara, Kou esquivó las roas y dio un gran salto. Los colmillos del Torem traspasaron la piel del Ave Fenix de inmediato, y moviendo su cuello con gran fuerza lanzó al pájaro contra los restos.
Mientras tanto, Touma y Salamander batallaban con todas sus fuerzas, realizando grandes ataques uno hacia el otro, intentando acabar con su enemigo lo antes posible y moviéndose a una gran velocidad. Touma dio un paso hacia atrás y dio un respiro. Lanzó una mirada, el filo de su espada, de Zulfingar, comenzaba a desgastarse poco a poco. Su arma no cortaba como antes y eso estaba claro, pero en ese momento, luego de todos aquellos impactos, estaba más deteriorada que nunca, no podía continuar así:
  • ¿Qué sucede Touma? ¿Acaso ya estás cansado? – Preguntó Salamander mientras caminaba hacia él. Touma se ahorró las palabras - ¡Responde cuando te pregunto algo, maldito!
Salamander hincó su filosa en la tierra y utilizándola como punto de equilibrio se balanceó y pateó fuertemente las costillas de su adversario. Touma viró en el suelo unos cuantos metros y un hilo de sangre comenzó a caer de su boca. Lentamente comenzaba a ponerse de pie, Salamander lo observaba desde lejos, con una enorme sonrisa en su rostro:
  • Voy a borrar esa pavorosa sonrisa que tienes… - Dijo Touma entre diente, para entonces dar un gran paso y apalear el rostro del enemigo
El puño de Touma dio sobre el mentón de Salamander, quien cayó inmediatamente al suelo:
  • Aún no he acabado, no me tomes tan a la ligera, Salamander…

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