Mukamoto alzó la vista, el enemigo sonreía mientras sostenía con ambas manos su magna espada. Siete grandes filos se alzaban en el aire, bloqueando la lanza del enemigo mientras su amo lo observaba fijamente. Dio un paso, Mukamoto cerrò su puño izquierdo y se abrió camino entre los cadáveres hasta llegar a su adversario.
Un golpe, Mukamoto lanzó su puño con fuerza contra el rostro de Morian:
- Seis… - Dijo el anciano con suavidad
De inmediato uno de los filos de la espada desapareció al instante, y un brazo surgía tras la espalda del viejo. El puño de Mukamoto fue bloqueado de momento. Mukamoto se lanzó hacia atrás y con fluidez tomó su arma:
- Muy descuidado de tu parte cuando ya sabes el poder de esta espada… Realmente esperaba mucho más de ti…
Mukamoto dio un paso hacia atrás y lanzó una mirada; sus tres brazos se movían de un lado hacia el otro, el tercero sosteniendo un gran sable y el principal sustentando su seis brazos. Pero no acabaría allí, Mukamoto lanzó un grito e inmediatamente remarco su sendero. Los ataques comenzaron a caer al instante sobre Morian, quien bloqueaba y esquivaba cada uno de ellos, mientras sus contraataques llovían al enemigo. Se lanzó hacia atrás, el rey de los mares daba pasos acelerados hacia atrás mientras una gran ola se formaba en su antebrazo.
Un gran movimiento y la enorme ola de agua caía sobre su oponente:
- Cinco…
La ola debió su camino al instante y el cuerpo del anciano se dejó ver nuevamente. Un nuevo brazo sostenía un nuevo florete. Sus ojos estaban clavados sobre Mukamoto quien daba grandes bocazas de aire mientras recuperaba el aliento:
- Ya deberías saberlo, eso no funcionara… - Exclamó el anciano
- ¡Cállate!
Mukamoto tomó nuevamente su lanza y se lanzó al ataque. Los filos comenzaron a chocar de inmediato, chispas saltaban a su alrededor mientras Mukamoto saltaba, corría y giraba en un intento de acabar con el enemigo:
- ¡Cuatro!
En ese momento una espada atravesó su hombro izquierdo, haciendo caer grandes cantidades de sangre, pero Mukamoto no se detendría y los ataques no cesaban…




















