Era de noche, él se encontraba en el estacionamiento de un hotel célebre en la ciudad. Andrei se encontraba a unos cien metros del objetivo, quien acababa de estacionar su vehículo. El caminaba lentamente acompañado de su único esbirro, ambos de trajes negros y muy formales. En ese momento, Andrei comenzó a moverse;
Ochenta metros: El objetivo aún no se percataba de que Andrei lo seguía
Sesenta metros: Seguía normalmente
Cuarenta metros: El cliente se dio cuenta e intento caminar más rápido y escapar de él
Veinte metros: El temor subió hasta la cabeza del objetivo, comenzó a sudar y su pulso comenzó a aumentar rápidamente.
Cinco metros, el acompañante giro y avivadamente tomo su pistola y apretó el gatillo. La bala salió lanzada contra Andrei, pero este pudo soslayar, tomar su cuchilla y en solo segundos abrir la garganta del guardia como si fuera un trozo de carne fresca y sin vida.
El cadáver cayó al suelo y el objetivo intento aventarse, dio la vuelta y comenzó a correr. Pero no paso mucho tiempo hasta que Andrei lanzara una cuchilla contra él y la incrustara en su pierna profundamente.
El objetivo cayó al suelo, herido. Andrei se acercó a él, tomo la cuchilla que se encontraba calando el muslo de la extremidad, y perforo con ella justo entre los ojos de la víctima.
Su trabajo ya estaba hecho, solo faltaba la paga. Andrei se alejaba lentamente del lugar, mientras limpiaba la sangre de sus manos.

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