lunes, 29 de junio de 2015

El Corazón de un Homicida Capítulo 11: La sonrisa del demonio

Andrei coloco la maleta sobre la cama, y la abrió para encontrarse con una M–40A3, la cual coloco sobre la ventana y se preparó para disparar. Ubico su ojo en la mira y de inmediato apunto hasta su objetivo.
Cabeza totalmente calva, ojos verdes y saltones, una sonrisa que haría temblar al mismísimo lucifer, pero a Andrei esto no le importaba, el debía terminar su trabajo. Coloco su dedo en el gatillo, listo para disparar, pero su corazón se comenzó a acelerar en ese momento, el ya savia que él estaba ahí, lo miraba con la misma terrorífica que antes.
Andrei lo tenía en la mira, pero por alguna razón no se atrevía a disparar. Andrei se levantó del suelo  y de inmediato noto que alguien se acercaba a su habitación. El tomo su cuchillo y se colocó en pose de ataque, listo para lo que viniera. Y en efecto, luego de varios segundos un hombre de cabello blancuzco como la nieve, con la misma sonrisa que su objetivo y con una pose desequilibrada y calmada
  • Hola Andrei… Hace bastante que no nos vemos, ¿Cierto? – Exclamo el hombre
  • ¿Quién eres? – Pregunto Andrei
  • ¡Oh! ¿Entonces ya te has olvidado de mí? – Dijo el – Bueno, no hay problema, ¡De todos modos en este momento lo recordaras!
El hombre dio un brusco e inesperado movimiento con su brazo y sacando varias cuchillas de su bolsillo las lanzo contra Andrei. Andrés las intento esquivar, y por suerte solo una de ellas rozo su mejilla, pero al volver su vista al hombre, se encontró con que su puño estaba a centímetros de su rostro.
El golpe despido a Andrei contra la pared. Mientras tanto el hombre volvía a colocarse de la misma forma que antes, con aquella pose delirada
  • ¡Oh, parece que tus habilidades han perdido estilo y técnica! Ya no son las mismas de antes – Exclamo el hombre
Andrei, lleno de furia, tomo una cuchilla del saquillo de su saco negro, y empuñándola en el aire e lanzo sobre el hombre. Un golpe por aquí, otro por allá. Andrei intentaba alcanzarlo, pero no era lo bastante rápido como para hacerlo. Es más, mientras lo intentaba, recibí una paliza formidable de parte de aquel individuo quien se movía enormemente tenue y sin faltas.
Andrei estaba agotado, no podía dar un paso más o acabaría en el suelo, y él lo savia. En cambio, el hombre se encontraba aún más activo que antes, aunque parecía algo fantástico. De repente se comenzaron a escuchar aplausos que se acercaban a la habitación lentamente, Andrei lanzo la mirada sobre la entrada de esta.
Era Janson que se acercaba lentamente hacia ellos
  • ¡Muy buen combate, realmente esplendido! – Exclamo el – ¡Andrei! ¡Amigo mío! parece que hallaste trabajo después de todo… - Indicó el, parecía hablar como si ya se conocieran de hace años
  • ¿De que estas hablando? – Pregunto Andrei
  • ¡Oh! ¡Parece que ciertamente te has olvidado de nosotros!
  • ¿De qué rayos hablas? ¡Yo no los conozco! ¡A ninguno de los dos!
  • En eso te equivocas… Andrew… – Dijo el
En ese momento Andrei comenzó a pensar; Andrew… Ese nombre le sonaba familiar… Savia que alguien lo llamaba así, pero no savia quien…
Un horrible recuerdo aterrizo sobre él y se percató de que si savia quien eran, el si los conocía. Pero no hizo más que infringir aún más temor que antes, ahora savia quienes eran, ahora savia de que eran capaces, ahora razonaba en la situación en la que estaba. Ahora, entendía realmente, que no saldría vivo de esa…

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