martes, 2 de junio de 2015

CMCA? Capítulo 4: El peor lugar en el peor momento

Esa misma mañana me levante excesivamente tarde, mi despertador no tenía baterías y Tomas siquiera pensó en despertarme asique tuve que correr hacia el colegio. El timbre estaba a punto de sonar, yo estaba a unos metros de la entrada, con una tostada en la boca (Que horrible) Mi pie apuro su velocidad casi un ciento cincuenta por ciento, entrando al colegio y estando a su misma velocidad para subir hasta mi curso.
El timbre sonó (Aunque fue de casualidad que haya llegado a tiempo) De repente alguien se acercó hacia mí, era Tomas
  • ¿Porque rayos tu rostro esta blanco? – Pregunto de manera indiferente
  • No se – Respondí sarcásticamente – ¡Seguramente fue porque tuve que como si fuera Florence Griffith Joyner ya que no te tomaste el tiempo de despertarme!
  • ¿Te quedaste dormido? – Dijo nuevamente con su inexpresividad normalmente incomoda (¡Mátenlo, alguien mátelo!)
Yo coloque cara de pocos amigos y camine hacia mi banco para luego sentarme
  • No importa… - Respondí – De todos modos, luego de clases acompáñame, debo comprar algo en el centro comercial…
  • Cada vez que compras revistas impúdicas Jesús llora sangre
  • ¡Porque rayos deduces que es porno! – Dije enfadado – ¡Además, sabes que soy ateo!
Repentinamente la puerta del curso se abrió y el profesor entro a la sala. Era alto, calvo y con un ridículamente magno bigote, para finalmente dar un fuerte grito, anticipando que la clase de Matemáticas avanzaba (Esto es peor que oír malpensar a Tomas)
Luego de unas horas las clases terminaron. Yo y Tomas nos encontrábamos en el centro, caminando hacia el centro comercial para comprar…. Comprar cosas y listo (¡Que no es porno!)
Una gran puerta de vidrio separaba el edificio de la absurda vereda que reflejaba, lentamente entramos a lugar y comenzamos a caminar por el sitio
  • ¿Y bien? ¿Dónde está la tienda de revistas? – Pregunto Tomas haciendo una obvia referencia a la tienda de obscenidades (¿Acaso él nunca se cansa?)
Yo, sin contestar seguí caminando hacia adelante.
Una gota de sudor caía por mi frente, escuche un fuerte ruido, un camión estacionando fuertemente frente al local, gire mi rostro y momentáneamente la puerta se abrió de golpe
  • ¡Que nadie se mueva! – Grita un hombre con un casco verde y portando una gran metralleta, acompañado de cientos de personas idénticas detrás de él. El local estaba siendo tomado por el gobierno…

No hay comentarios:

Publicar un comentario