lunes, 15 de junio de 2015

CMCA? Capítulo 17: Tornando a la madriguera

Cuando llegue a la planta baja me encontré con que todos se hallaban sobre la furgoneta (Y Klaus sobre su motocicleta)
  • ¿Terminaste allí arriba? – Pregunto Jessica
  • Si, nadie vivo allá arriba – Explique
  • Igual aquí, volvamos a la base – Dijo ella
Yo me subí a la parte trasera de la camioneta y esta arranco.
Al llegar note un logo en la entrada, un logo que no había visto la primera vez (Una cruz con brazos sobre ella, o algo así) Quede mirándolo fijamente mientras la camioneta entraba lentamente al lugar
  • Es nuestro logo – Explico Tomas
  • ¿Nuestro logo? – Reafirme
La camioneta entro en la zona e inmediatamente se detuvo, para que luego todos comenzaran a bajar de ella. De repente Klaus se acercó por mi espalda
  • ¡Atención todos! – Grito el mientras sostenía mi hombro. Todos dieron vuelta sus rostros
  • ¿Qué sucede? – Pregunto uno de ellos
  • ¡A partir desde hoy, yo y Jimmy entrenaremos juntos! ¡No sé si serán días, semanas o meses! ¡Pero sé que hasta entonces irán ustedes a cumplir las tareas! – Explico, todos quedaron boquiabiertos, incluyéndome. Savia que entrenaríamos, pero no savia que tendríamos que suspender las misiones y menos que sería desde ese día
  • En… ¿Entrenar? – Pregunto Kai
  • Sí, me di cuenta de que Jimmy no es nada bueno con armas de fuego… - Sorpresa… Se escuchó decir sarcásticamente a Alex – Pero también me percaté de que su habilidad con armas blancas como; cuchillos o barras de hierro, es extraordinaria
  • De… ¿De verdad? - Dijeron todos
  • Savia que no me creerían, el cuerpo y la cara de Jimmy dice todo lo contrario… Parece una especie de débil renacuajo – Dijo lastimándome profundamente, aunque él ni lo notaba – Pero observen – Dijo – Noa… Toma un cuchillo
Noa tomo un cuchillo que se encontraba cerca de él, en el suelo. En cambio, Klaus estiro su mano con una barra de metal hacia mí…
  • Jimmy solo usara ese trozo de metal - Exclamo Klaus. Mis manos temblaban imparablemente– ¡Comiencen!  
El grito fue como la campana de un ring. Noa giro su cuello y corrió hacia mí, con el filo de su cuchillo en el aire y con una enorme sonrisa en su rostro. Arrojo un porrazo con su filoso cuchillo. Mi cuerpo se movió por sí solo, y cuando lo recupere, la barra de hierro se encontraba a solo centímetros de su cuello, y el cuchillo de Noa se hallaba cayendo al suelo. No pasaron más de tres segundos para que este se cayera al suelo.

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