domingo, 7 de junio de 2015

CMCA? Capítulo 9: La peor suerte del mundo...


Ha pasado una semana desde que Klaus nos solicitó que nos uniéramos a su grupo. Tomas si lo hizo, no lo he visto desde entonces, no aparece en clases y tampoco lo encuentro en su apartamento.
Me encontraba lleno camino al colegio, el día estaba luminoso, no se percibían numerosos vehículos del ejército, el fresco y leve aire levantaba mi pelambre mientras transitaba con un compás bastante tardo (Que hermoso día)  Tenía un buen presentimiento.
Llegue al edificio y comencé a subir las escaleras hasta llegar a mi curso. Vario de mis compañeros ya se encontraban allí, con sus constantes gritos y silbidos, golpes y aplausos (Que molestia) Yo me acerque a mi banco y me desparrame en la silla, para luego sacar mi billetera y patrullar dentro;
  • Solo seis miserables pesos… Tal vez me alcance para algo… - Susurre para mí mismo
El timbre sonó y mi profesor de Química entro en el aula;
  • Luego del colegio iré, espero que esta vez no pase nada extraño… - Me dije nuevamente
La clase había terminado, el profesor había salido del aula y todos habían enloquecido, el recreo había comenzado; Yo me levante del asiento, salí del aula y me senté en unas escaleras que casi nunca se transitaban, a no ser que alguien quisiera suicidarse (Arriba había una terraza)
Los días estaban sumergidos en aburrimiento sin Tomas, no tenía con quien hablar de invariables tonteras. De repente una alarma comenzó a sonar (¡Ah! ¡Mis oídos!) Yo me levante y subí hasta la terraza y mire hacia abajo; Grandes cantidades de camiones estacionaban frente al lugar, los hombres armados bajaban de ellos y entraban en el lugar;
  • ¿Es enserio? ¿Dos ataques en una semana? – Me dije yo – Debo ser el chico con peor suerte en este mundo – Dije mientras me alejaba del mirador e intentaba buscar un lugar para esconderme.
Había varias plantas, pero ningún lugar en el que me pudiera ocultar. De repente varios pasos comenzaron a subir por las escaleras. Yo, desesperado me agache y tome un caño de hierro que se hallaba en el suelo, esperando hasta que el Terrorista entrara por la puerta.
Una pierna se asomó, seguida de la punta de un rifle y una cara horrible, engrasada y sucia. El miedo me consumió, el hombre soltó su rifle y dijo;
  • Mala suerte el día de hoy niño… Hoy vine con ganas de hacer sufrir – Sacando un cuchillo que se hallaba en su pantalón
Rápidamente el hombre corrió hacia mí, yo sujete el caño con ambas manos e intente detener su ataque, el filo roso mi mejilla, dejando una pequeña cortadura. No le hice mucho caso y seguí bloqueando los golpes que le lanzaba (Lo estaba logrando, era capaz de desviar sus ataques) Finalmente, tome el caño fuertemente y dando un paso hacia adelante golpee al hombre en el estómago.
El hombre retrocedió adolorido y levanto su mirada
  • Ya me canse de ti, niño –
El terrorista soltó el cuchillo y colocando su mano en su traje saco una pistola. Dio un paso hacia delante y me golpeo con ella, lanzándome al suelo, a solo centímetros de caer al vacío
  • Ahorras prepárate, veras las estrellas… Niño…
Cargo su arma y apunto a mi cabeza, estaba a punto de disparar cuando el cuerpo del hombre cayo de lado, con un hoyo en su cabeza del tamaño de mi pulgar.

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