Era una noche fría y oscura, Andrei se encontraba en el tejado de una enorme casa en el centro. Cantidad de personas iban y venían debajo de él, pero no logran percatarse de que él estaba allí, su gran traje negro le permitía camuflarse en la noche. De pronto, pudo encontrar a su víctima entre toda la multitud, cabello negro, bigote y una gran barriga, era el jefe de una organización del lugar, donde se producían intercambios de armas ilegales.
Con sus ojos clavados en su víctima, Andrei espero a que llegara al punto adecuado, en otras palabras justo debajo suyo. El individuo caminaba sin preocupaciones, riéndose, acompañado de sus guardaespaldas y una joven chica que parecía solo interesarle el dinero. Pasaron cerca de dos minutos hasta que el hombre llegara al lugar, en ese momento, Andrei tomo su cuchilla y salto sin pensarlo dos veces. La filosa hoja del cuchillo había abierto una gran herida en el estómago de la víctima, haciéndolo caer al suelo, retorciéndose del dolor mientras el escapaba de la escena a gran velocidad.
Las miradas de las personas aterrorizadas y sus gritos de agonía, eso era lo que hacía tan divertido el trabajo de Andrei, era su razón de vivir.

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