Sus cuerpos se movían rápidamente entre las montañas para no ser vistos, el escuadrón dirigido por Nicolas y Tok seguía el plan exactamente como se debía. Mientras tanto, los demás grupos se posicionaban para comenzar con el ataque.
Pasaron unos cuantos minutos hasta que llegaran al lugar preciso donde debían estar. Nicolas tomó un comunicador de su abrigo y pulsó un botón:
- Ya estamos listos, pueden comenzar…
- Bien, daré la orden… - Respondió Cloud, para entonces cortar la llamada y pulsar el botón nuevamente – Afanasi, Akulina, ya estamos todos listos, pueden comenzar el ataque…
- ¡Entendido! – Exclamó Afanasi, un ser oscuro de gran tamaño y que parecía estar en no muy buen estado físico, pero que se notaba en sus ojos la fuerza que corría en él
Afanasi lanzó una mirada sobre Akulina y ambos levantaron sus brazos:
- ¡Disparen los misiles! – Enfatizaron ambos
De inmediato, los guerrilleros que se hallaban por detrás del grupo se asentaron en grandes basiliscos que apuntaban contra la fortaleza y al instante decenas de misiles salieron disparados hacia el lugar.
Los estallidos comenzaron a sonar. Las explosiones hacían volar todo alrededor de la estructura, sin tocarla, pero haciéndoles saber que estaban en peligro. De repente alguien se asomó por el ventanal, el tercer mando, Floy de Sordal, lanzaba un vistazo sobre el ejército contrario y fruncía el ceño:
- Manda a todas nuestras tropas… - Dirigió el cabecilla
- ¿Todas nuestras tropas? No es necesario, ellos solo son… - Reprochó el jefe de tropillas
- ¡Manda a todas nuestras tropas!
- Bien…
El jefe dio la vuelta, y bajó de la sala del poder. Los estallidos seguían sonando y un extraño presentimiento rondaba la cabeza de Floy.
No pasaron más de diez minutos hasta que las tropas oficialistas comenzaran a marchar hacia el campo de batalla, donde los misiles abatían cada dos por tres y el estruendoso sonido comenzaba a tomarlos:
- ¡Ataquen! – Exclamó Tok desde lo alto, las tropas lanzaron un vistazo, los escuadrones dirigidos por Nicolas y Tok se lanzaban contra ellos, con sus garras bien abiertas y decididos a ganar

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