- ¡Caíste! – Se oyó por detrás
Ritter dio la vuelta, el puño de Touma se arrimaba a una velocidad infernal hacia su rostro e impactaba con fuerza en él. El cuerpo de Ritter tomó vuelo desde las alturas y comenzó a caer con rapidez hacia el suelo. Ritter, quien de caída libre lograba observar la espera de uno de los clones por debajo de su posición, con una bola de energía en sus manos, lanzó un vistazo y abrió su ojo:
- No me engañará de nuevo, si me trasporto yo mismo de seguro sabrá mi posición y me atacará por detrás donde aparezca… - Se decía a sí mismo – Debo hacerlo desaparecer a él, así podré librarme…
Su ojo volvió a tornarse brillante y el oponente que se hallaba a la espera de su caída desapareció del lugar. Ritter dibujó una sonrisa en su rostro, dio un giro y descansó su cuerpo sobre el suelo, con sus piernas medio agachadas y sus brazos en alto. Ritter, en el momento del impacto, alzó la vista, Touma se hallaba en las alturas, cualquiera esperaría una reacción negativa al esquivar su plan, pero no era así, una sonrisa aún más siniestra se trazaba de oreja a oreja en su rostro.
De inmediato, Ritter sintió un fuerte golpe en su lado izquierdo. Lanzó una mirada, uno de los clones lanzaba una patada sobre él. Su cuerpo se desprendió del suelo y salió disparado con fuerza por todo el lugar.
La vista bien abierta, su ojo se abrillanto y su cuerpo desapareció del trazo marcado por la pujanza del golpe. Se hallaba a metros del lugar, con sus garras inyectadas en el suelo intentando detener la fuerza que lo llevaba por detrás. El cansancio lo tragaba vivo, rápidos tomados de aire lo hacían cansarse aún más de lo que ya se hallaba. El segundo mando dio un paso al frente y se colocó de pie, para entonces cruzar miradas con su oponente, Touma, quien se encontraba a unos cincuenta metros de su posición, ya con ambos pies sobre el suelo.
Touma abrió aún más su sonrisa y una risa endemoniada comenzó a sonar. Ritter, inmutado por la situación, dio un paso al frente. De repente, una enrome caja plasmada de materia x abatió sobre él, encerrándolo contra el suelo y prohibido ver la luz del día.
Una nube de polvo se alzaba alrededor del lugar, Touma seguía riendo con fuerza, soltando lágrimas y solo logrando ver una enorme figura hueco encerrando a su enemigo:
- ¡¿Acaso decías que no lo haría de nuevo?! ¡¿No es así, Ritter?! – Exclamó Touma
Dentro de la caja, Ritter, intentando escapar, recorría toda la zona con la esperanza de hallar una salida, pasaron un par de minutos hasta que finalmente se rindiera, las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos, Ritter dejó caer su cuerpo y desesperado comenzó a golpear el terreno:
- ¡Maldición! – Gritaba el ser - ¡¿Cómo terminé así?! ¡¿Cómo rayos se supone que derrotaría a un monstruo como él?!
Ritter lanzó un grito y golpeó el suelo con fuerza. De inmediato, miles de filosos pinchos comenzaron a extenderse dentro de la caja completamente obscura. Ritter se colocó de pie, el primero perforó su pecho, el siguiente fue por su cuello y así siguieron los demás, formando huecos por toda la extensión de su cuerpo, haciendo saltar la sangre con fuerza y acabando completamente con el segundo. La luz comenzó a ingresar, la caja se abría y Touma aparecía frente a él. Ritter, aún aprisionado por los cientos de agujas que atravesaba su cuerpo, lanzó un vistazo e intentó utilizar su poder, pero al instante, la mano de Touma, rápida como una bengala, tomó el ojo de su oponente y lo arrancó con fuerza.
Ritter lanzó un grito y la sangre comenzó a empapar el suelo por debajo, un lago se formaba con rapidez y se extendía hasta los pies de Touma.
Touma dejó caer el ojo al suelo, el cual rebotó dos veces y comenzó a flotar en el líquido de su amo. El humano tomó su espada y bastó un movimiento para acabar la batalla, el ser había muerto completamente.

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