La hoja de Touma acariciaba lentamente el cuello de Tora, su hermano. Un movimiento, Touma lanzó un vistazo, Kou saltaba del hombro de Tora y, con su bastón en mano, golpeaba la frente de Touma. El impulso lo llevó por detrás, Touma dio unos cuantos pasos a la zaga y cayó de rodillas.
La vista en alto, Touma alzó sus ojos y de inmediato se halló en una situación comprometida. Kou el mayabi, aún con su báculo en mano y apoyándolo sobre el suelo, hacía accionar el terreno y una gran columna de tierra se embalaba hacia él. Rápidamente, Touma plasmó una columna similar en un abrir y cerrar de ojos ambas chocaron entre sí. Los restos de ambas estructuras abatieron contra el suelo.
Touma se colocó de pie y materializó una cuchilla en su mano, seguido por su hermano, quién tomó su katana y corrió contra su contrario. De inmediato, los filos de ambos hermanos comenzaron a chocar una y otra vez. De repente un puñetazo dio contra el rostro de Tora, quien retrocedió al instante. Touma, aprovechando el momento, lanzó su cuchilla contra el enemigo y de inmediato la punta del arma atravesó el brazo izquierdo de Tora.
Un leve grito, Tora abrió sus ojos fuertemente y una sonrisa se plasmó en su rostro:
- Esta vez no lo harás… No me vencerás, Touma… - Exclamó Tora
Al momento una magna bola de energía abatió justo frente a Touma. Rápidamente, Touma se lanzó de espalda al suelo y una enrome explosión hizo volar todo a su alrededor. Levantó la mirada, un enrome ser se veía detrás de la espesa nube de polvo, pero no era necesario más detalles, Touma sabía perfectamente que se trataba de Kou, su modo Torem había sido liberado y su inmenso poder comenzaba a ser lanzado contra él.
Un paso al frente, Touma materializó una espada en ambas manos y comenzó a correr contra Kou, cuando alguien se interpuso en su camino. Llamas verdes del Kumitzu resplandecían a su alrededor y ojos rojizos brillaban en el lugar, Tora, tomaba con fuerza su brazo y hacía brillar su Kumitzu, su poder divino contra su hermano menor:
- ¡¿A dónde crees que vas, Touma?! – Gritó mientras apretujaba la extremidad de Touma - ¡Estás peleando conmigo en este momento, maldito!
Tora alzó su puño y al instante impactó contra la mandíbula de Touma. Este dio un giro y un hilo de sangre comenzó a colgar de su boca:
- ¡Vamos! – Exigía
Una pierna en alto y de inmediato un puntapié dio directo en la barbilla del humano. Touma agachó la vista y frunció el ceño:
- Maldición… - Se decía mientras las lágrimas seguían cayendo – Debo hacerlo, debo acabar con él… Es tan solo una ilusión, ¿Por qué me cuesta tanto?
- ¡Batalla, Touma! ¡¿Acaso te rendirás ahora?!
Tora, emocionado, pateo el costado izquierdo de Touma y un chorro de sangre salió disparado. De inmediato, la mano abatió contra el cuello y Tora alzó en el aire a su hermano menor. La espada contra la frente, un pequeño tajo se abría y una gota de rojo se escapaba de la herida. Touma miró fijamente a su hermano, quien con un rostro de odio y sed de sangre lo sostenía con pujanza:
- Dile fin a tu miserable existencia… Touma… - Dijo Tora con una enfermiza sonrisa en su boca y la punta de la filosa apuntando hacia su adversario
La sangre saltó por doquier. Su cuerpo era atravesado con fuerza y las heridas se abrían más y más. Los ojos de Touma desprendían lágrimas en demasía y la mano de Tora soltaba su cuello. Una docena de brazos se materializaban desde la espalda de Touma y traspasaban a Tora por completo. La katana rebotaba contra el suelo y las llamas del Kumitzu se extinguían, Touma había acabado con Tora.

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