lunes, 17 de octubre de 2016

Energía X Revolution Capítulo 51: Desastre

Los guerrilleros observaban palpitantes a su salvador, quién finalmente había acabado con aquellos infernales poderes que los regían. De repente el caballero dio la vuelta y sus brillantes ojos se vieron reflejados por la abertura del casco que lo cubría y se clavaron sobre los revolucionarios.
La mano en alto, realizó un rápido movimiento y de inmediato la sonrisa en los rostros de los seres desapareció. Una línea arrasadora cruzaba el lugar y hacía estallar todo en su camino:
  • ¡Cuidado! – Gritó Adham en el momento
Sin pensar demasiado, los guerrilleros se lanzaron sobre el suelo, escaparon del lugar o intentaron cubrirse como podían. El lugar voló en mil pedazos, la tierra se alzaba en el aire y los cadáveres abatían ya sin vida. Solo algunos pocos habían logrado sobrevivir al desesperante ataque de aquel monstruo que antes habían llamado salador.
Adham alzó la vista, la nube de polvo obstaculizaba la vista, pero sabía exactamente que sucedía detrás de aquella cortina de tierra. Los ataques seguían siendo lanzados por parte del caballero, siendo disparados contra toda estructura, montaña o fortaleza que se encontrara a su alrededor. Los estallidos seguían sonando, las llamas se abrían paso y los gritos avivaban el lugar.
Touma levantó la mirada, Nicolas, sin parecerse en nada a él, lo miraba con firmeza y sostenía una vara deformada en sus manos que simulaba ser un florete. Touma, desesperado, tomó su espada, la empuñó con ambas manos y se embaló hacia su adversario. De inmediato, y sin casi moverse, Nicolas lanzó un enrollante ataque. Un instante después un gras furor se abría delante de él, brillaba un momento, estallaba al siguiente y su cuerpo salía disparado al momento.
Un golpe, otro lo seguía y el tercero continuaba. Su cuerpo rodaba por la superficie, raspando e hiriendo por doquier a Touma, quien sin poder resistirlo más tomó su filosa y la inyectó en el suelo, deteniendo la fuerza del ataque de Nicolas. Levantó la vista nuevamente, su rostro se hallaba magullado, a diferencia de Nicolas, quien sin un solo rasguño seguía observando pujantemente a Touma.
Un paso al frente, Touma se colocó de pie ayudado por su espada:
  • No puedo dejarlo así… - Se decía Touma - ¡Acabaré contigo! ¡Te derrotaré y acabaré contigo, Nicolas!
La furia lo consumía, Touma alzó su espada y se colocó en posición, listo para lanzarse nuevamente. De repente un leve viento cruzó frente a él. Levanto la mirada, una mano se posicionaba ante él intentando detenerlo. Lanzó un vistazo; cabello negro, prendas robustas y negras, piel blanca como la nieve, una filosa espada en su mano izquierda y ardientes llamas verdosas que lo rodeaban, el Kumitzu, quien durante todo este tiempo lo había abandonado, volvía a surgir ante él.

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