Los guerrilleros se preparaban para el ataque y los últimos detalles de la estrategia eran revisados por los cinco fundadores en la sala de reuniones de la base:
- Entonces, Tú y Nicolas seguirán el camino montañoso a la derecha del castillo… - Reafirmó Cloud, el regente de las banderas rojas, señalando a Tok, un ser oscuro de gran masa muscular que siempre portaba una sonrisa en su rostro
- Así es, luego bajaremos al campo de batalla y acabaremos con los delanteros… - Respondió Tok
- Ustedes, Afanasi y Akulina, se encargarán de dirigir el grupo armado, estarán a diez metros del lugar y cubrirán el grupo de Nicolas y Tok…
- No hay problema, déjanoslo a nosotros – Respondió Akulina, manteniendo la vista pegada a Nicolas y apoyando sus curvas contra él
- Yo me hallaré sobre las montañas derechas, responderé al escuadrón de francotiradores y mantendré seguros a todos por debajo… ¿Alguien no ha entendido? – Preguntó Claus – Nicolas, ¿Tienes alguna pregunta?
- No, estoy de acuerdo…
- Bien, entonces damos acabada esta reunión, mañana a primera hora saldremos hacia la fortaleza del primer poder y comenzaremos el ataque…
- Bien… - Respondieron todos a la vez
Todos se levantaron de su asiento y se dirigieron hacia la salida de la sala:
- ¿Harás algo esta noche, Nicolas? – Preguntó Akulina – Me he sentido bastante solitaria últimamente ¿Sabes?, me vendría bien algo de compañía…
- Lo siento, pero creo que no esta noche…
Nicolas colocó ambas manos en su abrigo, dio la vuelta y salió de la habitación al instante. Akulina observó detenidamente su espalda, la cual se alejaba poco a poco. Lanzó un suspiro:
- ¿Por qué será tan frío? – Preguntó ella
- No debería culparlo, sabes que no ha tenido una vida fácil, su padre murieron cuando pequeño y hace varios años que el régimen asesinó a su último hermano… Es normal que una persona sea así… - Respondió Tok
- No es el único, todos nosotros hemos tenido una vida difícil… - Dijo Akulina por lo bajo
- Por otro lado, si quieres esta noche yo estaré libre – Afirmó Tok con una sonrisa, para entonces colocar sus manos sobre el cuerpo de Akulina y acariciarlo lentamente – Yo podría acompañarte…
De inmediato un golpe hizo retroceder a Tok. Akulina pateaba su abdomen con fuerza y lo miraba con aborrecimiento:
- Claro que no…

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