Touma lanzó un vistazo, una gran explosión se ocasionaba a solo centímetros de él. Rápidamente dio un paso al costado y abatió contra el suelo. El lugar voló en mil pedazos y la tierra saltó por todo el lugar. Touma se colocó de pie y observó a su adversario. Wataru tomaba su espada y se lanzaba nuevamente al ataque contra él:
- Maldición… Tener que pelear contra mis compañeros… - Se decía Touma a sí mismo – Acabaré con Haller, lo aseguro…
Touma empuñó su filosa y bloqueo a su enemigo. Ambas hojas chocaron y de inmediato la batalla se transformó en una danza de floretes alrededor que se movían siguiendo el son de miles de estallidos a su alrededor.
Wataru alzó su espada y lanzó un nuevo ataque que su oponente logró evadir. Instantáneamente Touma alzó su puño y golpeó a su compañero, haciéndolo retroceder para entonces patearlo con fuerza. El cuerpo de Wataru impactó contra el suelo rodó un momento. Touma bajó la guardia y clavó sus ojos sobre Wataru.
Un paso al frente, Touma apuntó su arma contra su enemigo y lanzó el golpe. La hoja rozó el rostro de Wataru, quién había prescindido el ataque y pujaba su pecho con eficacia. Un chorro de sangre salías embalado de su boca y Touma agachaba su cuerpo. Wataru, sin perder tiempo, se lanzó contra su compañero y su espada atravesó el costado derecho de Touma.
Touma alzó la vista, y una bola amarillenta comenzaba a formarse frente a él, una nueva explosión sonaría en el lugar y acabaría con ambos. Rápidamente, Touma materializó un muro frente a él y la explosión sonó por detrás. Touma había logrado bloquear el impacto y estaba a salvo de toda herida.
Miró a su enemigo, Wataru, sin haber logrado esquivar su propio ataque, se mantenía de pie a pesar del enorme hoyo que remplazaba su pierna izquierda. Touma, aprovechando el momento, tomó su espada con ambas manos y cortó en dos el pecho de Wataru. Las lágrimas nuevamente empaparon su rostro y el cadáver desapareció en el acto.
Un suspiro, Touma barrió su cara con su abrigo y las lágrimas se retiraron de él. De repente algo comenzó a acercarse, Touma dio la vuelta, una espada viajaba a gran velocidad contra su abdomen. Enérgicamente Touma detuvo el golpe y lazó un vistazo, su hermano, Tora, se hallaba frente a él, llevando en su hombro a su preciado Kou, aún en forma de Mayabi.

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