viernes, 21 de octubre de 2016

Energía X Revolution Capítulo 54: Batalla decisiva

Touma alzó la vista, sus brillantes ojos se fijaban en Nicolas, quien a varios metros continuaba el contacto. Un paso al frente, Touma levantó con fuerza su frente y de inmediato encabezó el florete del Kumitzu.
Un golpe, Nicolas movió su brazo derecho de lado a lado y de inmediato un gran estallido se originó justo frente a Touma. De repente gran muro se materializaba en el lugar, cubriendo a Touma del ataque. Touma dio un paso al costado, se agachó un momento y rozó la hoja de la filosa con las verdosas llamas del Kumitzu que ardían con fuerza, de inmediato, el arma comenzó a arder en divinidad y el poder del Kumitzu comenzaba a descansar sobre las manos de Touma.
Nicolas tomó su sable y oportunamente se embaló hacia Touma, quien dando un paso al frente continuó la línea que los mantenían enfrentados. Un rápido movimiento, Touma dobló sus rodillas, tomó impulso, dando un gran salto hacia su adversario. La espada entre ambas manos, el sable abatió contra Nicolas, quién bloqueó el golpe con su filosa.
Touma derrumbó de pie sobre el suelo y nuevamente se lanzó al ataque. Ambas espadas comenzaron a chocar una y otra vez. Sus cuerpos se movían extrañamente y sus pasos parecían ser algún tipo de danza, una danza entre grandes llamas celestiales que enrollaban el cuerpo del humano y lo hacían brillar en la habitación.
Touma desvió la vista, al momento la mano de Nicolas se enredó en sus pies y su cuerpo impactó contra la superficie. Abrió sus ojos, el puño de Nicolas viajaba a una velocidad casi indetectable hacia él. Evadió el ataque y los nudillos del enemigo dieron a su lado, de inmediato, miles de escombros saltaron a la par. Touma inyectó su espada contra el suelo e intentó colocarse de pie. Al instante, una abrasadora patada dio contra el pecho de su adversario, elevándolo en el aire.
Nicolas manoteó el cuello de Touma y rápidamente comenzó a apartarlo, aún sosteniéndolo en el aire. Un golpe, Nicolas lanzó un vistazo, una enrome columna plasmada impactaba contra su costado izquierdo y el impulso lo lanzaba contra el suelo. Touma aprovechó el momento, se lanzó hacia atrás y rodó contra el suelo. Instantáneamente la columna se quebró en miles de trozos y su cuerpo dio contra el suelo.
Ambos se colocaron de pie. Touma empuñó con fuerza su espada y por tercera vez se lanzó al ataque. Nicolas levantó su mano y sin demasiado esfuerzo detuvo el ataque de su enemigo. Nicolas alzó la vista, su mano apretujaba con pujanza el arma en llamas divinas y esta se quebraba en el aire. Touma dio un paso atrás y frunció el ceño.
De inmediato, Touma saltó sobre su adversario, cerró su puño y lanzó un golpe. Nicolas esquivó el golpe y dio un puñetazo sobre el rostro del humano, quien cayó sobre el suelo.
Una mano sobre su hombro, Nicolas dio la vuelta, una figura humanoide sostenía una cuchilla en su mano y se lanzaba hacia él. Un golpe bastó, el cuerpo se convirtió en escombros negruzcos que si remedio se desplomaron en el piso. Observó a su alrededor, miles de clones lo rodeaban y se lanzaban con fuerza al ataque:
  • Realmente me subestimas, Touma… - Exclamó Nicolas, Touma levantó sus ojos – Hace años que combatimos juntos, ya deberías saberlo… Sé todo sobre ti…
Nicolas tomó su espada y la cruzó de izquierda a derecha, al instante, la masa de seres estalló en el acto:
  • ¡Sé, primeramente, que siempre que estén en problemas necesitaras ayuda! – Exclamó
De repente un nuevo clon saltó frente a él y cerró su puño. Nicolas cortó en dos al aterrizado y al igual que sus iguales dio contra el suelo:
  • ¡También sé que estos clones nunca me matarán! ¡No soportas ver que otros derroten a tus adversarios, no importa si tú eres quien los creó, solo quieres que ellos te brinden su ayuda! – Gritó con fuerza el ser - ¡Eres débil, eres egoísta y nunca podrás vencerme, Touma!
Dijo para entonces dar la vuelta y clavar sus pupilas contra él:
  • ¡Es por esa razón que esta batalla nunca podrás ganarla!
  • Es cierto…- Dijo Touma, para entonces colocarse de pie – Es cierto que soy débil, también sobre mi egoísmo, es cierto…
De repente un fuerte ruido cruzó por detrás. Nicolas dio la vuelta, un clon saltaba hacia él repitiendo la acción del anterior. Nicolas pateo al enemigo y la acción se reprodujo:
  • Pero hay algo que no sabes… ¡Esta no es mi batalla!
Nicolas dio la vuelta, un segundo humanoide se abría paso y sostenía la quebrada espada del Kumitzu:
  • ¡Mierda! – Maldijo Nicolas sin poder seguir la velocidad del clon
El clon alzó su rotoso sable en alto y las llamas comenzaron a fluir sobre la hoja del arma. Nicolas dio un paso hacia atrás intentando escapar del ataque, pero era tarde, un gigantesco redux se abría ante él y lo absorbía enteramente.

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