Touma se colocó de pie. De inmediato, Nicolas y Augusto lanzaron una mirada sobre él:
- ¿Qué planeas hacer? – Preguntó Nicolas
- Acaso… ¿Ya has recuperado toda tu energía? – Inquirió Augusto de inmediato
- No del todo…
Touma se colocó en posición y cuatro enormes brazos negruzcos comenzaron a materializarse desde su espalda:
- Pero creo que puedo derribarla… - Explicó refiriéndose a la reja de la celda
Fuera de la celda, los dos guardianes daban la vuelta luego de oír la conversación. Sus ojos, al instante, se fijaban en aquellas extremidades brunas que se alzaban en el aire. Un rostro casi perverso que dibujaba en él y un aura maligna lo encerraba:
- ¡Bájalos! ¡Retira eso! – Exclamaban los guardias, apuntando con sus armas hacia Touma, quien, detrás de la reja pretendía no oír a los seres - ¡Hazlo o nos vertemos obligados a disparar!
Touma inclinó un tanto su cuerpo y lanzó un grito. Los bazos se dispararon contra las verjas y en cuestión de segundos grandes nubes de polvo cegaban el lugar. Augusto alzó la vista, las rejas abatían con fuerza contra el suelo, y apartaban la salida para el trío.
Los guardias, furiosos y temerosos por el humano, alzaron sus armas y dispararon varias veces. Touma dio un paso, se lanzó sobre ellos y de inmediato el sable escindía en dos el cuerpo de los mismos. La sangre saltaba en el aire con fuerza y Touma se mantenía en al aire, sujetos por los grandes brazos que anter4iormente había materializado:
- ¡Vamos! – Exclamó Touma - ¡Debemos irnos!
Nicolas, sin prestar demasiada atención, se colocó de pie y comenzó a correr hacia Touma:
- ¡Espera…! – Exclamó Augusto, quien alzaba sus rodillas y se ponía en camino
Touma lanzó un vistazo hacia adelante, varios guardias lo rodeaban, con sus grandes garras y armamento apuntando sobre él:
- ¡No escaparan tan fácil! ¡Maldito monstruo!
Touma lanzó una carcajada:
- Monstruos… Qué ironía… - Dijo para entonces clavar sus ojos sobre él – Para nuestra raza ustedes son los monstruos…
Los escoltas, enfurecidos, se embalaron al ataque, y, en un abrir y cerrar de ojos, sus cuerpos caían sobre el suelo, acéfalos y ya sin vida. Nicolas se colocó de pie frente a Touma:
- No te dejes toda la diversión… - Decía el ser oscuro, enseñado sus garras cubiertas de sangre, demostrando que él no se quedaba atrás

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