Los seres caminaban de aquí para allá y se preparaban ligeramente. Todos se habían recuperado completamente gracias a la ayuda del Mayabi. El ejército guerrillero se preparaba para un gran combate, que, dentro de un corto plazo de tiempo, comenzaría finalmente.
El plan, básicamente, constaba en una magna caja materializada por Touma que trasladaría al ejercito entero desde el lugar hasta la fortaleza del segundo, ubicado en la localidad de Sordal. La caja consignaría tres habitaciones, una inferior, una superior y una media y estas se irían abriendo una a una.
La muchedumbre había sido dividida en tres etapas que, organizadas por Touma, llegarían a un lugar preciso y en el momento adecuado. La primera etapa, el fuego, se colocó al frente del lugar y sería llevado en la habitación inferior, para entonces ser lanzada primera y a doscientos metros del lugar. La siguiente, expertos en el arte del filo, serían transportados en la habitación media y aterrizarían a cincuenta metros de la puerta principal. Finalmente, la tercera etapa, mezcla de guerreros que formaban la mayoría, arrasarían dentro de la fortaleza cuando la caja materializada les abriera pasos con grandes puentes y finalmente comenzaría el ataque.
Touma alzó la vista y en tan solo un instante la enrome figura se plasmó sobre el terreno. Tres grandes puentes abatieron contra el terreno y los guerrilleros subieron al transporte. Cuando todo estuvo en orden y ni un solo guerrillero quedaba por ingresar, a figuro alzó vuelto. Touma materializó una enrome escalera que lo llevó a la cara superior de su nave.
La enorme caja comenzó a moverse por el aire, una enrome sombra se dibujaba por debajo a su paso, podía sentirse la sed de sangre por parte de los seres, quienes, tranquilamente, esperaban la llegada al lugar:
- ¡Hoy vamos a hacerlo! – Se escuchó de inmediato, Adham alzaba la voz y mantenía la vista firme sobre sus hombres - ¡Hoy derrotaremos al gobierno! ¡Hoy nos libraremos del autoritarismo que nos aprisiona! ¡No solo por nosotros, sino por todos aquellos que cayeron en combate! ¡Lo haremos por ellos, lo haremos por Augusto! ¡Este combate es el que nos dará el boleto de salida! ¡Con la derrota del segundo finalmente acabaremos con todo, dejando al primer mando, Haller, desprotegido! ¡Hoy lo haremos!
Los hombres levantaron sus brazos con pujanza y un grito de emoción comenzó a oírse en el lugar, el grito de guerra antes de la misma, la aclamación por la libertad del pueblo. De eso se trataba…

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