domingo, 18 de septiembre de 2016

Energía X Revolution Capítulo 25: Defensiva oficialista (Parte IV)

La espada doble filo de Touma arrasaba con todo enemigo que se interpusiera en su camino. Los enromes brazos que lo acompañaban masacraban todo a su alrededor, los enemigos caían en conjunto y el suelo de tenía de rojo.
De repente algo abatió sobre el suelo y una nube de polvo comenzó a elevarse. Touma, al instante, pensó que se trataba de un proyectil, pero no había estallido, no era así. Rápidamente, el humano, lanzó sus brazos contra la nube y desparramó el polvo, para entonces dejar a la vista la figura.
La tierra comenzó a esparcirse por todo el lugar, un ser oscuro, bastante más grande que la mayoría, recubierto completamente por una armadura y portando un enrome arma en sus manos. El ser alzó el arma y lanzó un disparo, una enorme explosión hizo volar un pedazo de terreno, Touma logró esquivarla y de inmediato se lanzó al ataque. Cinco de sus brazos salieron disparados contra el enemigo y lo atravesaron por completo. El cadáver cayó al suelo.
De inmediato algo lo tomó por detrás y el cuerpo de Touma salió volando e impactó contra la superficie. Se colocó de pie y lanzó un vistazo, no podía creerlo, decenas de ellos se lanzaban contra él.
Touma alzó su espada e hizo frente al batallón. En segundos el lugar se convirtió en un baño de sangre. Los cuerpos caían uno por uno, el conjunto de Touma hacía caer con sencillez a sus enemigos a pesar de que su defensa fuera mayor. Todos ellos se dirigían contra Touma, ninguno pasaba al campo de batalla y defendía al tercero, tan solo querían al humano.
Miles de explosiones sonaban en el lugar, los seres oscuros disparaban hacia Touma e intentaban arrasar fuego y destruirlo en un momento, pero sus disparos eran evadidos y su muerte les llegaba en un instante.
Los seres oscuros comenzaban a formar una ronda y encerrar a humano, quien, ya cansado de tanto movimiento, optó por la opción de acabar con todos. Gotas de sudor viajaban por el rostro de Touma, quien alzó la vista y sin pestañar dirigió sus brazos a acabar con cada uno de sus oponentes.
Los cientos de brazos que se materializaban desde su espalda viajaron a una velocidad monstruosa y penetraron la armadura de los seres, para entonces atravesarlos completamente y matarlos de una vez.
Touma intentaba recuperar la respiración. Una montaña de cadáveres se trazaba a su alrededor y un lago de sangre llegaba hasta sus tobillos. Touma alzó la frente, tenía claro que aquellos seres no pretendían defender al tercero, pero tampoco eran guerrilleros, entonces, ¿De dónde venían?
Touma dio la vuelta y observó el campo de batallar. Las explosiones que provenían desde las montañas hacían saltar los cuerpos de los guerreros. La fortaleza se sumía en llamas y la sangre viajaba en el aire de un lado hacia el otro.
Touma agachó su rostro y cerró sus ojos un momento, para entonces suspirar:
  • ¿Por qué los ayudas, caballero? – Preguntó una voz – Si ellos siquiera son tu pueblo…
Touma abrió sus ojos en el momento, se hallaba de pie frente a Ritter. Touma lanzó un vistazo a su alrededor, o podía creerlo, se hallaba sobre una de las montañas, lejos del campo de batalla, y, a su alrededor, varios guerrilleros se convertían en cadáveres sobre el suelo.

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