viernes, 23 de septiembre de 2016

Energía X Revolution Capítulo 30: Jefe

  • Touma, queremos que tú dirijas a las banderas rojas…
Touma quedó boquiabierto:
  • ¿Yo? – Reiteró – No creo que deba ser así, todos ustedes hace años que…
  • Si, nosotros siempre fuimos aquellos que mantuvieron el grupo, pero si no podemos cumplir nuestro fin no sirve de nada – Explicó – Tú, Touma, has liberados varias naciones que se hallaban tomadas y tienes experiencia, no solo en la batalla, sino en la guerra… Por eso, y por más de que muchos no lo quieran, tú eres el que debe dirigir este grupo…
  • Adham, realmente no…
  • ¡Por favor! Necesitamos tu ayuda… Al menos hasta que nos libremos…
Touma lanzó un suspiro:
  • Bien, si tanto lo desean entonces lo haré… Dirigiré el grupo…
Adham lanzó una sonrisa:
  • ¿Y, que quieres hacer? – Preguntó Adham - ¿Piensas seguir combatiendo o regresaremos?
  • Por ahora deberemos descansar, regresaran al cuartel, llévalos contigo… Yo me quedaré aquí´ junto a Nicolas y diez de nuestros hombres…
  • ¿Por qué lo dices?
  • No podemos dejar que el gobierno tome nuevamente el fortín, por más que esté acabado, podría decirse que es como una herida en su cuerpo militar, no podemos darnos el lujo de perderlo… - Explicó - Nos encontraremos aquí mañana por la mañana.
Adham dio la vuelta y realizó unas seas ante el grupo. De inmediato una docena de hombres se separaron de la masa y se arrimaron a Touma. Adham, a unos metros, dio la vuelta y comprendieron, junto al resto, el camino hacia el cuartel.
Touma alzó la vista:
  • Ustedes – Exclamó Ingresen al fortín, buscaremos todo lo que nos pueda servir entre los restos…
  • ¡Entendido!
Los seres dieron la vuelta, tomaron sus armas y corrieron hacia la entrada. Nicolas se acercó a Touma:
  • ¿Puedes creer que ahora soy cabecilla de un grupo guerrillero? – Preguntó Touma, para entonces largar una carcajada, la cual se cortó al instante en que Touma miró fijo a su compañero
Un rostro repleto de repulsión, odio y enfado lo tomaba vivo. Nicolas abría con fuerza sus garras y mantenía la vista sobre el humano.

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