Augusto se colocaba de pie, y surgiendo tras su espalda, grandes figuros amarillentos que iluminaban toda la habitación y lo ayudaban a colocarse de pie. Augusto había liberado al Dram dentro suyo.
Floy alzó sus garras, dio un paso al frente y se lanzó al ataque, cuando, repentinamente, un figuro se lanzó sobre él, golpeo su hombre y lo hizo retroceder al momento. Augusto observaba fijamente a su oponente, quien volvía listo para un segundo intento. El figuro asechó nuevamente contra el tercero, y, golpeando su pecho lo detuvo de momento.
El figuro se movió con rapidez y se ató en el brazo izquierdo de Floy, del cual dio un gran tirón e hizo volar al enemigo por los aires hasta impactar contra el muro. Una mancha de sangre comenzó a teñir el rostro del tercero.
Augusto dio un paso al frente y se disparó contra el adversario, quien se colocó de pie y lanzó un golpe. Las garras de Floy perforaron el brazo izquierdo de Augusto, con el que este detenía el ataque. Augusto lanzó una pujante mirada sobre el tercer y dos de sus figuros salieron directo a su captura.
Rápidamente las extremidades de Floy fueron sometidas. Augusto abrió sus garras y de inmediato las hincó en el abdomen del enemigo, un chorro de sangre retozó al sacarlas. Floy lanzó un grito, para entonces, desesperado, abrir sus garras y clavarlas sobre el fiuro0 que mantenía su brazo izquierdo tenso. El figuro salió lanzado hacia atrás, tiempo suficiente para cortar en dos el figuro que atrapaba su pierna, soltarla y patear a su enemigo. Augusto salió lanzado pasos hacia atrás hasta dar contra el muro de la fortaleza.
La sangre corría como si fuera una especie de arrollo. Floy daba lentos pasos hacia Augusto, quien, aún, se hallaba tendido en el suelo y comenzaba a levantarse:
- ¡Acabaré contigo! ¡Maldito! – Gritó Floy con fuerza, para, cuando Augusto terminaba de levantarse, lanzarse sobre él con sus garras en alto
Augusto alzó uno de sus figuros, el cual, al instante, impactó sobre el brazo atacante de Floy. La extremidad se alzó en el aire, el brazo de Floy era amputado con fuerza y un lago de sangre lo perseguía por detrás. El tercer mando, en el momento, alzó su brazo restante, abrió nuevamente las garras y lanzó el golpe.
Las garras de Floy viajaron a una velocidad monstruosa hacia Augusto, inyectándose justo sobre su garganta y haciendo retroceder a Augusto. El filo de las garras casi tocaba el muro, la sangre corría con fuerza por su cuerpo, Augusto era sometido en el momento, siendo atrapado contra la pared. Floy, con una sonrisa en su rostro, mantenía sus ojos vivos y sus garras excavando en la garganta de Augusto. Augusto lanzó una sonrisa:
- Te lo dije… Te dije que si yo moría tú lo harías también… - Dijo Augusto con sus últimas fuerzas
Floy, desesperado y enfadado por las palabras del enemigo, pujó con aún más fuerzas, traspasando completamente el cuello del adversario. Su victoria era seguro, o al menos eso pensaba hasta ese momento, cuando los figuros de Augusto comenzaban a levantarse y se lanzaban contra él.
Un golpe, los figuros daban justo contra el costado derecho del cuello de Floy, decapitando al enemigo y haciendo saltar la cabeza por los aires. Los ojos de Augusto se cerraron en el momento y ambos cadáveres cayeron plenamente al suelo.

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