Una cadena montañosa encerraba la gigantesca fortaleza, donde el tercer poder del planeta se mantenía. La estrella del sistema comenzó a alzarse en lo alto e iluminó el desierto lugar. Sombras negras comenzaron a asomarse tras las montañas, las banderas rojas se alzaban en lo alto y el ejército comenzaba a rodear el lugar:
- ¡Disparen el primer proyectil! – Exclamó Augusto
Al momento, una bola de energía salió disparada con fuerza e impactó contra uno de los muros del lugar. Una enorme explosión sonó al momento. El lugar retumbó y todos, dentro del castillo, comenzaron a movilizarse, asustados por el brusco movimiento:
- ¡Lancen el segundo! – Dijo Augusto sin esperar mucho más
Un segundo estallido se provocó en la fortificación. El tercer al mando se acercó a una enrome ventana que daba vista afuera; las llamas comenzaban a consumir de a lados el edificio. Varios guardias se acercaron a él:
- ¡Señor! ¡Estamos bajo ataque! – Exclamó uno de ellos
- Defiendan la fortaleza, envíe a todos nuestros hombres…
- ¿Todos nuestros hombres? – Preguntó – Pero señor si…
- ¡Ve! – Ordenó el ser oscuro
- Entiendo… Lo haré de inmediato…
Los guardias se retiraron de la sala, dejando al tercer con una aterradora sonrisa en su rostro.
Mientras tanto, las banderas rojas esperaban ansiosos la llegada del último estallido, la señal del comienzo de la batalla. Augusto dio un paso al frente, los ejércitos del tercero comenzaban a salir de la fortaleza y se armaban contra las banderas rojas:
- ¡Disparen el último! – Exclamó el cabecilla
La explosión tuvo lugar junto a las masas, haciendo volar miles de seres oscuros, quienes, se preparaban para defender el fortín. Augusto alzó su brazo, sosteniendo una bandera del grupo y con la voz en lo alto:
- ¡Ataquen!

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