martes, 29 de marzo de 2016

Relato de un Imperio Capítulo 5: Aquella sonrisa

Un incontenible estallido, las llamas arrasaban piso tras piso haciendo estallar cada una de las ventanas y aterrando a la multitud delante de la edificación en llamas. Autos y camiones se acercaban a gran velocidad al lugar, abriendo paso con sus feroces sirenas y quemando llantas a través del lugar.
Una montaña de humo se desprendía en el cielo y hacia arder las pupilas de todos. Miles de cámaras filmaban y reportaban el acontecimiento, la estructura de la ALH había sido arrasada y completamente incinerada hace tan solo minutos, dejando en su haber varios heridos que pasaban junto a la edificación en el momento de la explosión:
  • ¡El edificio de la ALH ha sido completamente destruido! ¡El único poder constituyente y representativo de este país devastado ha sido completamente destruido hace tan solo media hora! – Gritaban los reporteros, preocupados y aterrados por el suceso – Por suerte la explosión ocurrió fuera de horario de trabajo, por lo que ningún trabajador ni civil ha muerto.
El brillo de sus ojos reflejaba las últimas llamas que se alzaban desde los ventanales. George observaba a su compañero de clase fijamente, pávido por lo que aquel chico acababa de hacer; había tirado abajo las esperanzas de un país entero, pero aquella sonrisa dentro de él seguía sonando, seguía allí.
Un último chorro de agua se alzó en el aire, extinguiendo el último brillo de luz en la estructura. Paul dio la vuelta y colocó sus manos en ambos bolsillos de su pantalón:
  • Vámonos de aquí… - Exclamó Paul, para en ese momento comenzar a alejarse del lugar
George miró al chico un momento, y luego, aunque temeroso, siguió su paso. Ambos se alejaban de la escena del crimen, del desastre que horas antes Paul había comenzado, solo con colocar aquel infernal aparato junto al lugar, solo con tomar aquellos planos, en aquel momento todo había comenzado, y todo sería peor de ahora en adelante. Un vistazo, George lanzó una ojeada sobre el rostro de Paul, aquella sonrisa, él lo sabía, seguía allí…

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