Tenma caminaba lentamente hacia la nave. Desarmado y recuperándose de su pelea anterior, pero aun sintiendo un interminable dolor. Mukamoto lanzó una mirada:
- ¿Eres el único? – Preguntó Tenma
- Así es… O al menos así parece ser…
- ¿Qué quieres decir?
Mukamoto alzó la cabeza y señalo dentro de la nave. Un ser blancuzco y alado observaba fijamente el suelo como pensando, sin siquiera parpadear y obstruido de todo sonido:
- Al parecer su oponente fue demasiado para Joker – Dijo Mukamoto para echar su cabeza abajo – Vendió, por segunda vez, su alma al demonio…
Tenma quedó en silencio, observando como una lágrima se desprendía de su ojo izquierdo. Tenma colocó sus manos sobre el suelo y se sentó al lado de su compañero:
- ¿Michsfield?
- Descansado, la batalla fue muy dura… - Exclamó Tenma – Por suerte sobrevivió… Aunque Claudio no tuvo la misma suerte…
Mukamoto lanzó una mirada sobre Tenma y la retiró con rapidez:
- Entonces murió…
- Así es…
Tema lanzó la vista, el cubierto de las tuberías se había trasformado en un firmamento completamente rojizo, y el siquiera lo había notado. Un recuerdo llegó a su mente, las grandes llamas verdes que anteriormente habían cubierto el lugar, que parecían provenir de un lejano lugar. Y era seguro, aquel lejano lugar, era la ubicación de su hermano, Touma.
De repente un se oyó a lo lejos:
- ¡Mira! – Exclamó Mukamoto
Tenma colocó su vista, una mancha negra se acercaba hacia ellos. Dando lentos pasos y dejándose ver cada vez con mejor profundidad. Touma, tomando uno de sus brazos, empapado en sangre y magullado hasta los tallos, se aproximaba espaciosamente hacia ellos. Tenma se movió con rapidez, se colocó de pie y observó con firmeza, una enorme sonrisa se dibujaba en su rostro:
- Touma…
La imagen era cada vez más nítida, una pequeña sonrisa cubría todas sus heridas. Su bufanda revoloteaba en el aire como si fuerce una especie de hoja, alzándose en lo alto y siendo llevada por la fuerza del viento. Su abrigo, su enorme abrigo, colgaba de sus hombros como una especie de mochila. Y el resto de sus ropajes eran casi indistinguibles al estar encastrados de rojo. Tenma dio un paso y con rapidez comenzó a correr hacia su hermano:
- ¡Touma!
Tenma se acercó hacia Touma, quien se dejó caer en los brazos de su hermano y ambos miradas se encontraron:
- Vamos a casa…

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