miércoles, 2 de marzo de 2016

Energía X Zetsubo Capítulo 95: El poder de un longevo

Una enorme espada atravesaba y abría una herida en el cuerpo del anciano, quien era lanzado hacia atrás y dejaba caer la lanza en sus manos. Una sonrisa en el rostro de Mukamoto de hacia cada vez más y más grande, mientras un chorro de sangre se extendía por todo el suelo, dejando una mancha que nunca se quitaría. El garrafal pez realizó un extravagante movimiento y de momento retiró la espada:
  • Maldito…
Un aura amarillenta se alzaba en el cielo, grandes rayos caían sobre el terreno segundo a segundo:
  • ¡Eso dolió, Maldito! – Exclamó el anciano mientras plasmaba su mirada sobre el enemigo
Un paso, el viejo tomó sus siete espadas y comenzó a correr versátilmente hacia Mukamoto, quien contenía su mirada clavada en él. Morian dio un giro y arrimó sus filosas hacia su adversario, en ese momento un manantial rojizo comenzó a saltar en el aire. El anciano bajo la mirada, nuevamente la filosa del nadador lo atravesaba, esta vez abriendo su pecho en dos. Un fuerte grito hizo que el aura creciera más y más. El viejo dio la vuelta y con rapidez lanzó una patada sobre el animal.
El gran pez salió lanzado metros lejos del lugar. Mukamoto, aprovechando el momento, cerró su puño y lanzó un golpe sobre el rostro de Morian. Sus nudillos siquiera rozaron su piel, cuando un golpe despendedor impactó contra su abdomen. Su cuerpo salió lanzado, siendo arrastrado por el impulso por toda la superficie.
Alzó la vista, Morian corría furioso hacia él. Dio un vistazo, su lanza se acercaba a una velocidad aún mayor. Levantó la mano e inmediatamente la tomó con pujanza, justo a tiempo para bloquear el ataque del valetudinario y lanzarse hacia atrás. De repente un chorro de agua salió lanzado hacia Morian, pero sin siquiera dar la vuelta, Morian detuvo el ataque:
  • ¡Morirás! – Decía furioso - ¡Prepárate para ser asesinado! ¡Rey de los mares!
Mukamoto dio un paso hacia atrás y su lanza comenzó a chocar una y otra vez con sus varias espadas, las chispas saltaban de un lado al otro mientras sus miradas seguían fijas y la sangre saltaba de un lado hacia el otro. Mukamoto dio un paso hacia atrás y nuevamente se lanzó hacia él. Dos impactos, el enorme pez y Mukamoto atacaban a Morian, quien sin problema alguno detenía ambos ataques a la vez, causando una energía devastadora que se expandía más y más.
Un fuerte golpe y ambos salieron disparados hacia atrás, era un monstruo, su poder era increíblemente alto, su furia le había otorgado el poder de acabar con cualquiera, pero ellos no se rendirían, debían acabar con él.

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