domingo, 13 de marzo de 2016

Energía X Zetsubo Capítulo 103: Dolor

Una nube de polvo se deslizaba por toda la sala, impuesta por la anterior batalla, la nave se llenaba de cenizas y un silencio infinito. Kaurobo sonreía terroríficamente, con su cuerpo aun entre cadenas y presionándolo con fuerza:
  • Ya es hora…
Kaurobo dio un tirón, miles de trozos de materia X comenzaron a saltar en el aire, su brazo izquierdo estaba completamente libre. Su mano en la siguiente cadena, un apretón y la misma escena se repitió. Su cuerpo era finalmente autónomo, aquellas cadenas que lo habían encerrado por más de un hao, ahora se hallaban fragmentadas en el suelo de la nave. Kaurobo levantó su rostro y lentamente comenzó a caminar, era el momento de hacerlo.
Mientras tanto Touma se hallaba en una situación completamente desigual. Daba bocazas de aire para mantenerse en pie, su mano temblequeaba, el cadáver del esclavo se hallaba despedazado en el suelo. Touma dio un giro y lanzó una mirada sobre Konan:
  • ¡Ahora es tu turno! – Vociferó Touma para luego lanzarse al ataque con su Zulfingar en mano
Touma arrojó el ataque, el filo de su espada rozó el rostro de Konan, quien dio un gran paso, se colocó a su derecha y con rapidez pasteo el cuerpo de su adversario. Touma salió disparado del lugar, dando choques y giros mientras era empujado por la execrable potencia del enemigo.
Una mirada, el enemigo se hallaba a varios metros de él, su cuerpo dio el giró completo y su rostro nuevamente volvió al frente. Su presteza era bestial, se hallaba a solo centímetros y arrebataba su cabeza con su mano izquierda.
Un empellón, Konan lanzó el rostro de Touma contra el suelo. El impacto provocó que miles de rocas salieran disparadas, sacudiendo todo a su alrededor.
Touma alzó la mirada, Konan lo observaba fijamente y nuevamente tomaba su cabeza. Un momento de desesperación acabó cuando de un momento a otro su cráneo comenzó a aporrear una y otra vez contra enormes piedras que nunca se rasgarían. Pasaron un par de segundos hasta que ello acabara. Konan tomó los cabellos de Touma y colocó su mirada sobre él. Una mancha de sangra se abría en el cráneo de Touma, sus ojos ensangrentados le decían que ya no había energía en aquel cuerpo, no se levantaría:
  • Me sorprendes… - Exclamó Konan – Nunca pensé que realmente vencerías a mi esclavo… Después de todo era una de las cinco calaveras rojas… - Explicó – Aunque si hablamos de ti te convendría haber sido derrotado, pues ahora serás torturado hasta la muerte por mí…
Konan acercó su mano desocupada hasta la cadena que colgaba de su ojo izquierdo, la cadena que unía su cuerpo con su espada, la cadena obsequiada por su padre:
  • Ahora entenderás lo que es el dolor…
Konan lanzó un tirón e instantáneamente la cadena extirpó el ojo de Touma. Un charco de sangre comenzó a formarse bajo él, Touma lanzaba gritos de dolencia mientras Konan soltaba su cabello y se alejaba unos pasos. Konan elevó su mano, dijo unas míseras palabras y al instante una luz comenzó a bajar del firmamento, en ella, una enorme caja de madera, con detalles en oro y muy buen estilo:
  • ¿Sabes lo que es esto? – Preguntó Konan. Touma abrió su ojo sano y lanzó una mirada – Así es, es la caja del bien y el mal, la caja de pandora – Explicó – Pero a puesto a que no sabes que es lo que realmente es capaz de hacer… Bueno, esta caja, no solo es capaz de pedir cualquier deseo, esta caja es el lugar donde todas las armas del Infarmento se crearon, y el lugar donde también serán destruidas…
Touma frunció el ceño y junto sus dientes:
  • ¡Ahora prepárate para ver una increíble escena!
Konan colocó sus manos sobre la caja y con fuerza la abrió. De inmediato miles de rayos se alzaron en el cielo. Touma colocó su mirada sobre su Zulfingar, la que se desvanecía en el aire, dejando solo un sucio polvo en el suelo. Las diez armas del Infarmento eran destruidas por sus dueños, y nunca más regresarían…

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