Un polvo negruzco se alzaba en el aire, sus heridas se convertían en cenizas y cicatrizaban de inmediato, un gran yelmo cerrado se plasmaba y cubría su cabeza, su bufanda revoloteaba con fuerza y lentamente se colocaba de pie. El ambiente se tornaba de un color verde, haciendo saltar llamas y centellas del color.
Alzó su mano, un conjunto de cenizas se juntó sobre ella y materializó al instante una gran espada de doble filo. Touma dio un paso y colocó la vista sobre el dragón, el cual se hallaba completamente paralizado. Un repentino movimiento, Touma tomó con rapidez su filosa y la sujetó con fuerza, para entonces colocarse en posición y hacer saltar miles de llamas del Kumitzu:
- Conque todavía sigues vivo… - Exclamó Konan, quien caminaba con lentitud hacia él - ¡Eso no durara mucho!
El dragón dio un gran salto, abrió sus alas y se alzó vuelo hacia Touma. Una ráfaga de viento sobrevoló el aire, Konan se acercaba a una velocidad espeluznante, mirando fijo a su adversario. Un movimiento, Touma colocó su mano izquierda y con fuerza atajó al monstruo, para entonces elevar su pierna, patear a la bestia y arrojarla varios metros lejos de él.
Un gran estallido, el cuerpo del monstruo dio contra un gran monte, haciendo saltar trozos gigantescos de roca, que golpeaban y sacudían el lugar. Konan se levantó con rapidez, una enorme herida se abría en su hocico y la furia comenzaba a expandirse:
- ¡Maldito!
Konan infló sus sopapos y al instante, con una presión casi infinita, un chorro de agua salió lanzado hacia Touma, quien tomó su espada, realizó un rápido movimiento y bloqueo el ataque. El dragón frunció el ceño, se alzó vuelo y nuevamente varios ataques salieron lanzados hacia el guerrero. Un giro, un deslice y nuevamente los ataques fueron inconclusos, interrumpidos por los certeros contraataques de Touma.
La bestia tomó impulso y se lanzó hacia Touma, quien alzó su mano derecha. Al momento una tormenta de cenizas se alzó en el aire y varias cuchillas, unidas una a las otras por gruesas cadenas, se cristalizaron en el lugar. Un fuerte golpe, las cuchillas abatieron sobre el lomo de la bestia, haciéndolo caer y perforarlo completamente. Molestos sonidos de sufrimiento comenzaron a sonar en el lugar. Touma observaba fijamente a su enemigo, siendo ahuecado por aquellas nimias cuchillas. Un paso, una velocidad monstruosa y Touma se hallaba frente al enemigo, abriendo una gran herida en su frente, haciendo saltar litros de sangre y desmaterializando las cientos de cuchillas sobre el enemigo. Un fuerte golpe y el cuerpo de la bestia impactaron nuevamente sobre el mugriento suelo. Touma dio un paso hacia atrás y observó nuevamente a su adversario, quien lanzó un vistazo sobre él y se lanzó de nuevo al ataque.
Sus filosos dientes se arrimaban, Touma tomó con rapidez su espada y bloqueo el ataque, haciéndolo retroceder para repetir nuevamente la misma acción. Touma patinó con ligereza y apaleo el cuerpo del dragón. La bestia salió disparada un par de metros. Un paso, luego otro y por cuarta vez se colocó de pie. Estiró su cuello y un magno rugido retumbo en el ambiente. El dragón sobrevoló el suelo, dirigiéndose hacia su rival. Touma dio la vuelta, se colocó en posición y de inmediato comenzó a correr hacia la bestia. Su arma en mano, Touma se agachó, se deslizó por debajo y un tajo se abrió en el pecho del monstruo, quien siguió su camino hasta caer al suelo.
Touma dio la vuelta, el dragón intentaba levantarse, lagrimas rojizas caían de sus ojos y los rugidos seguían sonando, la desesperación del momento, sus garras perforando el suelo, las llamas del Kumitzu alzándose constantemente, dejando ver un firmamento completamente verde, su bufanda revoloteando en el lugar. El menstruo, finalmente, se colocó de pie y llevado por la furia y el odio nuevamente se lanzó hacia Touma:
- ¡Acabaré contigo! ¡Touma! – Exclamaba mientras sus enormes piernas daban paso tras paso y forjaban un camino hacia el enemigo - ¡Muere!
Touma tomó su espada con ambas manos, se colocó en posición y lanzó un vistazo sobre el monstruo. Una ráfaga de viento cruzó el lugar, Touma dio un giro y al instante el estómago del monstruo se abrió en dos, dejando caer un lago de sangre y embarrando el lugar completamente, haciendo caer cada uno de sus órganos y dejando sin vida a la bestia. Salvándose y dando por finalizada, su venganza…

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