Los brazos del árbol salieron disparados contra el monstruo y lo tomaron del cuello con rapidez. Kou giro su cuerpo y con fuerza clavó sus colmillos en el asido, haciendo gritar y moverse fuertemente al mismo.
La nave comenzó a seguir la cola del monstruo, moviéndose de lado a lado y haciendo caer a todo aquel que se encontrara listo, debían detenerlo y rápido. Touma tomó su espada y luego de alzarla en el aire abrió sus ojos con fuerza, intentando entrar en estado de Kumitzu y ser tapado completamente por aquellas llamas verduzcas, pero no, las llamas no aparecían.
En ese momento lo recordó, aquel sueño, o más bien, aquel momento, dentro del mundo ancestral, Kumitzu lo había dicho en ese momento; Touma no había sido capaz de acabar con Retorn, era una vergüenza para él, ahora ya no estaba, se había marchado.
Al percatarse de esto Touma quedó impactado, con los ojos bien abiertos y una lagrima cayendo de ellos. La espada abatió lentamente en el suelo, simultáneamente las piernas de Touma perdían toda su fuerza y lo hacían desvanecer en el suelo.
Su vista se volvió borrosa de momento y los minutos pasaron como si nada. Mientras tanto, en el campo de batalla todos combatían contra la pavorosa culebra, la cual sin dejarse de mover seguía agitando la nave, pero Touma no lograba verlo, estaba sumido en sus pensamientos.
De repente una voz comenzó a sonar:
- ¡Touma! – Se oía - ¡Touma!
Touma levantó su rostro, Ai se hallaba frente a él, con dos grandes alas en su espalda y una túnica completamente blanca como la de aquella vez en Herobania:
- Touma, levántate…
Lentamente sus brazos comenzaron a alzarse:
- ¿Qué estás haciendo? – Preguntaba - ¿No eres tú el capitán de este escuadrón? ¿No eres tu quien debería protegerlos?
Touma quedó en silencio un momento, las lágrimas seguían su recorrido por el rostro de Touma:
- Es por ello que el ya no está, tú no puedes protegerlos… no tienes el valor para hacerlo… dependes de fuerzas ajenas para lograrlo… - Decía ella. Las manos de Ai se acercaron al rostro de su amado y secó sus lágrimas lentamente: – ¡Ahora levántate y combate sin depender de ello! ¡No puedes seguir así!
- ¿Pero cómo lo haré? – Preguntó Touma
- No esperes que responda eso… tú lo sabes muy bien, solo tú puedes hacerlo… - La imagen comenzó a desaparecer
- ¡Espera!
- Adiós…
Todo volvió a la normalidad y una escena en la que sus compañeros defendían la nave comenzó a surgir poco a poco:
- Es cierto… no puedo seguir dependiendo… - Se dijo Touma mientras recogía nuevamente su espada - ¡No puedo depender de una llamas de mierda para derrotar a este maldito! ¡Debo hacerlo por mí mismo! – Exclamaba mientras daba pasos furioso hacia el monstruo – ¡Yo puedo hacerlo!
Un gran salto y el cuerpo de Touma salió lanzado contra el monstruo, con su espada en su mano derecha y el puño cerrado en su izquierda, sus llamas verdes ya no lo rodeaban, ahora solo lo invadía la furia y el poder únicamente humano, ahora solo dependía de el mismo.

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