De repente un pequeño ruido se oyó a lo lejos, Touma y Joker dieron la vuelta rápidamente, los hielos comenzaban a trisarse poco a poco mientras seguían su lento viaje por el espacio:
- Maldición ya ha comenzado… - Dijo Touma en voz baja
En ese momento Kou, Tenma y Kaurobo aparecieron por detrás de ambos. Kou se acercó unos metros a Touma y arrimo su rostro:
- ¿Qué sucede? – Preguntó el Torem
- Joker y Mukamoto lograron acabar con el monstruo congelándolo y dividir en dos… Ahora los trozos han comenzado a romperse…
- Mierda…
El lugar se sumió en un profundo silencio, lo único que lograba oírse era el trisado constante de los bloques, el cual no duraría mucho más.
Los minutos pasaban muy lentamente, hasta que finalmente el primer bloque estallo en una lluvia de pequeños trozos de hielo, la sangre helada del monstruo lo acompaño mientras este se dividía en millones, ningún monstruo había surgido de aquel helado bloque.
Touma se tranquilizó por un momento, pero fue en vano, el bloque siguiente estaba a punto de explotar y entonces podrían tranquilizarse, todavía no acababa.
Un imponente ruido, todos lanzaron una mirada sobre el restante, un brazo había atravesado el bloque, la bestia se encontraba allí, a punto de manar, no había duda, aquel monstruo del que Kou había departido estaba allí, justo frente a ellos, a punto de escapar y acabar con todos los presentes.
Kou, sin poder quedarse en el lugar, abrió su mandíbula de una manera impresionante y lanzó un magno ataque contra el bloque, el cual al recibir el impacto comenzó a separarse en millones de tramos.
El humo del reciente ataque cubría el lugar, obstaculizando todo lo que sucedía tras aquella cortina, que poco a poco fue desapareciendo, dejando a la vista que aquel temible monstruo del que el Torem hablaba.

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