La cría de Shiukabi golpeaba y demolía a todos los clones que lo rodeaban y amenazaba con constantes ataques. Fragmentos de materia X volaban en el lugar, uno por uno iban cayendo en pedazos:
- Malditos parásitos… ¿Acaso nunca acaban? – Se decía el monstruo sin parar de moverse
De repente un flamante destello rozó su cuerpo. El monstruo dio la vuelta rápidamente, Touma se hallaba metros tras él, corriendo con su espada en mano a una velocidad asombrosa.
El monstruo, al percatarse de que Touma se acercaba, intentó alejarse de los clones que lo rodeaban, pero una docena de ellos volvían a aparecer. En ese momento Touma enalteció su filosa en lo alto y la rebajó con rapidez, un Redux salió embalado contra el adversario, quien por poco logro esquivarlo y escapar de aquella multitud un segundo.
Tuma no se detuvo, y luego de reformar la postura dio un gran salto y se arrimó a su enemigo. Cerró su puño, movió su cuerpo lentamente y un golpe aterrizó fuertemente sobre el pecho del monstruo, quien recibió el impacto y devolvió el ataque.
En segundos aquel lugar se transformó en un ring, golpe tras golpe impactaban sobre el cuerpo de ambos, una combinación de verde y rojo formaba un charco de sangre bajo ellos. El centelleo en el ambiente, los ataques desesperados de ambos lados, aquel sentimiento, Touma se sentía vivo.
Ambos se alejaron uno del otro un momento, para luego devolver la mirada y preparar su ataque, ambos puños chocaron y todo comenzó a moverse. El enemigo elevó rápidamente su pierna y golpeo la mandíbula de Touma, Touma tomó su espada y golpeo el cráneo del monstruo con el mango.
Touma dio un paso hacia atrás, el monstruo dejó caer sus brazos y una sonrisa se dibujó en el rostro de ambos. Touma elevó su espada, y una bola de energía se materializó sobre ella:
- ¡Ahora! – Grito Touma
Los clones comenzaron a lanzarse sobre el monstruo, tomándolo de sus extremidades y manteniéndolo en el lugar. Touma realizó un rápido movimiento y la bola de energía cayó sobre el enemigo, un enorme destello comenzó a iluminar todo el lugar.
De repente un sonido movilizó todo, Kou se avecinaba ágilmente, y, al igual que Touma, también con una bola de energía en su boca, la cual hizo detonar inmediatamente.
Una enorme explosión, todo comenzó a temblar, nadie lograba ver nada, nadie lograba escuchar nada, todo estaba nulo. ¿Acaso el monstruo habría muerto?

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