El escuadrón comenzó a caer sobre un terreno llanamente arenoso, y tras ellos, la enorme nave que aún se encontraba en llamas. Intentaban levantarse, pero la fuerza era demasiada, no podrían moverse.
En ese momento un ruido se escuchó en el lugar, todos lanzaron una mirada como pudieron, era él, el ser se encontraba de pie frente a ellos, observándolos a cada uno de ellos pero a ninguno a la vez.
Sus pies comenzaron a moverse, acercándose cada vez más a Kaurobo, quien había intentado golpearlo minutos antes, pero claramente no lo había logrado. De repente un golpe salió disparado, enorme puño golpeo el terreno haciendo saltar la arena en todas direcciones, era Claudio, él lograba moverse, su poder permitía que al agregarse más fuerza pudiera moverse tan solo un poco.
El ser esquivó el ataque de Claudio sin mucho esfuerzo, para entonces mirarlo fijamente:
- ¡Oh!, al parecer algunos de ustedes no son tan inútiles… - Exclamó el monstruo
- ¡Cállate maldito!
De nuevo un porrazo de Claudio salió disparado, pero de nuevo el ser logró verlo, y esquivarlo nuevamente, para entonces dar un gran salto, abrir su mano completamente y realizar un profundo corte en su omóplato.
La sangre comenzó a derramarse, formando un lago enteramente rojo que se extendió por todo el lugar, el cual acompañaba los dolorosos gritos de Claudio. Touma observó con terror, el monstruo había dañado a uno de sus compañeros, ¡No podía permitirlo!, ¡Debía hacer algo y ya!
Las piernas de Touma comenzaron a levantarse gradualmente, podía oírse el sonido de sus huesos quebrándose poco a poco, pero no se rendiría, el seguiría hasta poder vengarse:
- ¡Acabaré contigo! – Exclamó Touma con lágrimas en sus ojos. El cuerpo de Claudio comenzaba a descender, su cuerpo se quedaba sin fuerzas y la pérdida de sangre comenzaba a afectarle segundo a segundo
Touma elevó su espada, dio un grito y tocó el suelo con la punta, abriendo un enorme circulo luminoso en el suelo, un Mizaru de tipo ataque.
Dos andanadas se escaparon del circulo y salieron lanzadas contra el ser, quien en el último momento logró evadirlas.
El monstruo alzó la vista, miles de ataques se aproximaban a una ligereza extraordinaria hacia él, podía verlos, de eso no había duda, pero la distancia era demasiado corta, no lograría esquivarlos…

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