jueves, 3 de diciembre de 2015

Energía X Zetsubo Capítulo 14: Detonación dentro de la nave

Touma y Kou se dirigieron rápidamente hacia la nave, con la esperanza de rescatar a Tenma y obtener la ayuda de Kaurobo.
El metal era triturado poco a poco mientras una alarma sonaba; Kaurobo aún se hallaba allí, entre gruesas cadenas y con una enorme sonrisa en su rostro, como si disfrutara lo que estaba sucediendo.
Al otro extremo, Tenma intentaba escapar desesperadamente de la cola de la bestia, pero no lo lograba. Touma dio un paso y con rapidez llegó hasta su hermano:
  • Tenma, déjalo, debemos irnos… - Explicaba Touma
  • ¡Solo un poco más! – Decía Tenma mientras aceleraba la nave, pero tanto el cómo Touma sabían que no era así, la nave no escaparía con tanta facilidad
  • No lo lograras… la recuperaremos te lo aseguro, pero ahora debes parar
  • Estoy seguro… lo lograre, solo déjame un poco mas
  • ¡No, no es así! – Exclamó Touma desatado
Tenma dio la vuelta y observo a Touma, él lo observaba fijamente y con una seguridad extraordinaria:
  • Bien… - Se rindió Tenma, para entonces tomar su rifle y seguir a Touma hacia la salida
La sirena seguía sonando, el lugar estaba envuelto por aquel escandaloso ataque. En ese momento ocurrió algo completamente inesperado, un fuerte sonido, el fuego comenzó a saltar y desparramarse por todo el suelo. Touma y Tenma se encontraban junto a Kou, observando el desastre y sintiendo el calor frente a sus narices, todos quedaron boquiabiertos:
  • La nave… la nave está en llamas… - Pensaba Tenma - ¡La maldita nave está en llamas!
Así era, una de las turbinas había reventado, haciendo explotar el motor secundario y quemando todo por dentro, todo hasta llegar al interior del bajel.
  • ¡Kou, Tenma, ustedes escapen! – Dirigió Touma – Debo ir por el…
Tenma lazó un grito e intentó detenerlo, estirando su brazo y tomándolo de sus ropas, pero no lo logró, él ya se hallaba camino hacia él.
Touma dio la vuelta, todo estaba ardiendo, pero no se rindió, debía salvarlo. Sus piernas comenzaron a moverse entre el fuego y paso tras paso llegó hacia él.
Kaurobo observaba el techo, con sus brazos completamente extendidos en el muro y sus ojos bien abiertos:
  • Entonces viniste… - Kaurobo giró su cabeza y colocó su mirada sobre su vencedor - ¡Sabia que lo harías, Touma!, ¡Sabia que volverías!

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