Los fragmentos de hielo comenzaron a dispersarse mientras el monstruo quedaba a la vista. Piel de un color enteramente verduzca, ojos profundamente negros, un rostro neutral y escalofriante, era temible.
Todos quedaron boquiabiertos, su poder lograba sentirse a una increíble distancia, sin duda era poderoso, demasiado. Touma, al sentir su absurdo y temerario poder, tomó su espada y se preparó para el ataque, pero en ese instante un cuerpo rosó el de él.
Touma levantó la vista, Kaurobo corría rápidamente hacia el adversario, con su guadaña en mano y una enorme sonrisa en su rostro.
- No podrá, él es demasiado fuerte, Kaurobo siquiera podrá tocarlo - Eso pensaba Touma en aquel momento, y esa era la única verdad
Kaurobo no se detuvo ni por un instante, y al encontrarse a pocos metros del enemigo dio un salto y alzó su filosa:
- ¡Acabaré contigo, maldito! – Exclamo seguro de sí mismo
Un rápido movimiento, la guadaña trazó su camino, pero de nada sirvió. El monstruo ensalzó su brazo izquierdo y cerró su puño con una velocidad extraordinaria. De repente un peso enorme comenzó a caer sobre los hombros de todos y las cosas comenzaron a abatir rápidamente.
Touma, Kou, Mukamoto, nadie entendía lo que estaba sucediendo, una extraña fuerza los hacia descender a increíbles velocidades:
- ¿Sera que, el ser ha manipulado la gravedad a su antojo?, no, es imposible… – Se decía Kou, y estaba en lo correcto, aquel monstruo tenía la habilidad de hacerlo por más increíble que pudiese sonar, era cierto… un monstruoso poder para una distorsionada mente, la peor combinación que podía existir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario