Los ataques comenzaron a estallar uno tras de otro sobre la bestia, formando una cortina de humo que ocultaba todo tras de ella. Touma seguía de pie metros delante de la explosión, con el Mizaru bajo el y sosteniéndose de su espada para no caer.
El lugar quedo en pleno silencio un momento, el humo se dispersaba poco a poco, hasta que algunos segundos después finalmente la vista se despejó por completo; ¡Él seguía allí! Los ataques no habían realizado daño alguno en el cuerpo del enemigo, estaba en perfecto estado.
El monstruo, alzó la vista y observó fijamente a Touma, quien a duras penas lograba mantenerse de pie. Un pie se adelantó al restante y el adversario comenzó a arrimarse muy lentamente hacia Touma:
- ¿Realmente pensaste que algo así me dañaría? – Preguntó el monstruo - ¡No me subestimen, malditos! ¡No acabaran conmigo tan fácilmente!
Touma materializó un enorme puño que salió lanzado contra el monstruo a una velocidad increíblemente alta. La bestia cerró su mano y luego de plasmar una sonrisa de oreja a oreja en su rostro contrarresto el golpe, haciendo caer miles de fragmentos en el suelo, el puño comenzaba a desarmarse trozo por trozo, pero Touma no se detendría.
Touma seguía moviendo el enorme puño y lanzándolo contra el enemigo, pero nada cambiaba, cada golpe significaba trozos cayendo en el suelo, nada más.
De repente un disparo impactó contra el cuerpo del monstruo, quien dobló la cabeza al instante y giro su rostro. Tenma se encontraba metros lejos de él, con un rifle en sus brazos apuntándole justo entre los ojos.
Touma había logrado verlo, el disparo, si fuera un disparo común no habría impactado contra el monstruo ya que la gravedad no le dejaría viajar, es por eso que presto suma atención a la bala, legando a la conclusión de que Tenma había recubierto la bala de materia, así podría moverse como en cualquier otro sitio:
- Eso es… si nos recubrimos de materia podremos movernos, al igual que todo lo demás ¡Podemos vencerlo!

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