El sonido retumbó en el lugar, todos abatieron sobre el suelo inmediatamente, la nave comenzó a moverse violentamente. Pasaron un par de segundos hasta que el bajel se detuviera, para entonces todos se alzaran del suelo e intentaran sostenerse de algo para el siguiente golpe, el cual no tardó demasiado en llegar:
- ¡Vamos, tomen sus armas! – Exclamó Touma mientras de su ojo extirpaba su aguzada Zulfingar
- Entonces lo que necesitamos es más fuerza… - Pensó Touma – Si logramos conseguirla podremos derrotarlo, y creo que sé donde la conseguiremos
- ¡Mukamoto, llama a Claudio! – Gritó Touma al recordar que la ha habilidad del gigante era plantar una capa fortalecedora en cualquier tipo de material, lo que significaría mayor fuerza en el golpe. Claro que esta fuerza llegaría a cierto punto, por lo que las posibilidades de lograrlo no eran completamente acertadas, pero valdría la pena intentarlo
- Touma, no funcionara – Dijo Kou en el momento
- ¿A qué te refieres?
- Para derrotar a un Shiukabi necesitaremos algo más que ello. Podríamos dañarlo, pero la nave seria destruida junto a el – Explicó – Tu intenta moverlo, utiliza lo que creas necesario pero muévelo de allí
- ¿Tú que harás?
- Sé que no es muy buena idea, pero nuestra única opción es liberar a Kaurobo, él es el único luego de ti que puede llegar a moverlo – Respondió – Los demás intentaremos dañarlo sea como sea
- Bien…
- Ahora lo lograremos…
El escuadrón marchó hacia la salida con rapidez e inmediatamente abrieron la portezuela. Tras ella un enorme monstruo rodeaba la nave, manteniéndola apresada de su cuerpo y dejándola completamente inmóvil.
Touma, con rapidez, materializó un trozo de superficie y se instaló de pie sobre el mismo, abriendo paso a sus compañeros, quienes lo siguieron y uno por uno salieron al combate. El monstruo asomó su rostro, sus ojos quedaron fijos en Touma y un fuerte grito se lazó prontamente.
Sus manos fijas en el mango de su espada, Touma se lanzó sobre su adversario y con fuerza intentó cortar su cuerpo, pero de nada sirvió, no había conseguido realizar siquiera un rasguño. Touma, sorprendido, dio la vuelta y lanzó a Kou, quien sin esperar un segundo activó su modo Torem y arrojó un ataque sobre el monstruo. El ataque golpeo el rostro del monstruo, moviéndolo unos cuantos centímetros pero sin lograr mucho más que ello.
Los golpes de todo el escuadrón se oían estrellar contra la piel de aquel mórbido monstruo que los asechaba. El cansancio comenzaba a carcomer a todos poco a poco, y por un segundo pensaron que ya no tenían esperanzas.
De repente un fuerte sonido surgió tras el ente, dejando camino a una enorme espada que Touma reconoció al instante. Era Joker, intentando dejar inmóvil al enemigo con cualquier ataque que estuviera a su alcancé, pero que al igual que los dos anteriores fracasaba en el momento, o al menos eso fue lo que se percibía a simple vista, ya que el golpe de Joker había logrado rasgar un tanto la piel de la enorme, y Touma se había dado cuenta de esto:
Mukamoto comprendió el plan al instante, y sin perder más tiempo dio un gran salto y aterrizó dentro de la nave:
Touma se ubicó sobre una plataforma e inmediatamente invocó un gigantesco árbol de cuatro enormes brazos que comenzó a elevarse en el espacio:

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