Un aura de divinidad, una filosa espada en mis manos y cuatro grandes alas tras mi espada, mi cuerpo había cambiado, se había transformado, al igual que mi fuerza incrementado, podía sentirlo al igual que sentía el temor en el ambiente.
El joven dio la vuelta y con rapidez y extrañamente se acercó a mí, lancé un ataque, una tira de sangre se extendió en el muro, manchándolo un tanto, había logrado dañar su pierna izquierda, pero aún seguía en su forma humano y no había muerto.
Un salto, dos cuchillas ensangrentadas salieron disparadas hacia mí, logre esquivarlas, para entonces elevarme y embalarme contra él. Extendí mi brazo, mi espada se movía junto a mí como una extensión de mi cuerpo, el filo atravesó su pecho y la sangre comenzó a derramarse en el suelo.
El cadáver humano comenzó a caer mientras el tajo en el pecho del joven se abría más y más. Un ruido, se encontraba desplomado en el suelo y un extraño ser (Blanco, con dos grandes cuernos y ojos profundos y negros) se escabullía por la insondable herida.
Gente alrededor nuestro que observaba el cadáver gritaba fuertemente. Un nuevo ataque, su cuerpo salió disparado contra el muro, los escombros comenzaron a caer sobre el suelo y el local empezó a derrumbarse poco a poco.
El ser lanzó una mirada, sus huesos estaban a plena vista, solo cubiertos por una capa morada que de poco y nada servía. Camine hacia él, para entonces notar que el ya no estaba en su lugar, sino que ahora estaba justo detrás mío.
Di la vuelta, su puño derecho se acercaba a mí a gran velocidad, logré bloquearlo y luego lancé una patada, golpeando su abdomen y haciéndolo tronar contra el suelo.
Sus pies se levantaron y sus brazos se juntaron, se levantó en un par de segundos, su resistencia era increíble y su fuerza era monstruosa, era alguien increíble. En ese momento alcé la mirada, un golpe, mi pecho comenzó a oprimirse contra se mismo, su puño dio la vuelta y se implanto fuertemente contra mi rostro, mi cuerpo impacto contra uno de los muros, pero el daño no era demasiado.
Allí fue cuando me di cuenta, no solo mi fuerza había incrementado, mi resistencia también lo había echo, entendía que si hubiera recibido ese golpe antes no estaría con vida. Eso logró confiar más en mí.
Me coloqué en posición de ataque, él se acercaba lentamente. Un movimiento, mi cuerpo comenzó a moverse por sí mismo y la sonrisa de oreja a oreja que tenía habría asustado a cualquier ser humano, mi brazo se movió ligeramente, mi espada se movió junto a él, el intento esquivarlo, pero no lo pudo hacer y con suma rapidez atravesó la habitación, desplomando las pocas paredes que sostenían en pie el lugar, todo comenzó a caer, lo tenía justo en la palma de mi mano, esta vez ganaría.

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