Llegamos a casa de Mei, estaba cerrada y oscura por dentro, se notaba a leguas que no había nadie. Mei entro rápidamente y luego de unos cuantos minutos salió con su valija en su mano izquierda;
_ ¿Vayámonos? – Pregunto ella, yo ascendí con la cabeza y la tome de la mano y gire mi rostro
Al girar, note la presencia de alguien que no quería ver, alguien que intentaría arruinarnos fuese como fuese, era el chico que perseguía a Mei, con una gran sonrisa en su rostro y sus ojos repletos de furia
_ Hola Mei – Exclamo el – Soy yo, Ryu…
_ Que haces aquí? – Pregunte yo
_ Verán, en cuanto me entere de lo que estaba sucediendo corrí hasta aquí para despedirme de ustedes… - Explico el
_ ¿Quién te lo dijo? – Pregunto Mei, era una buena pregunta ya que nadie más que nosotros y mi hermana lo sabíamos
_ Eso no es lo que importa ahora – Dijo intentando esquivar mi pregunta – Lo importante aquí es que no se irán de aquí… No saldrán de aquí así tenga que vender mi alma al demonio…
Savia que algo malo sucedería si no actuaba en el momento, rápidamente lance un puñetazo, el esquivo mi golpe y apaleo mi rostro con su rodilla, lanzándome contra el suelo;
_ Como dije, no dejare que escapen… - Repitió nuevamente mientras se acercaba
Gire mi rostro, Mei se acercaba a gran velocidad, intentando defenderme. Ruy noto su presencia e inmediatamente lanzo un golpe contra ella. ¿No podía defenderme ni a mí ni a mi novia? Enserio, cada vez me daba más pena a mí mismo, ya por segunda vez era el quien me había sacado de un aprieto. Kazuki había detenido el golpe, como en aquella ocasión de hace unas semanas
_ Tora no te quedes parado allí… - Dijo Kazuki – Debes irte con Mei ahora mismo, yo me encargare de el
_ Gracias – Respondí mientras me levantaba
_ No, gracias a ti por todo... – Exclamo Kazuki – Gracias por este último año, espero que volvamos a vernos, Tora…
Yo me levante rápidamente, tome la mano de Mei y ambos comenzamos a correr hacia la estación de colectivos. Mi corazón latía a gran velocidad, era como si estuviera a punto de estallar
- Finalmente seriamos libres, finalmente ambos seriamos felices – Me decía yo -La pequeña y suave mano de Mei había tocado mi corazón aquel día hace ya un año, había tocado mi corazón y lo había apretado con tanta fuerza que hubiera echo todo por ella, y haría para hacer feliz, ella era el amor de mi vida. – Pensé finalmente
Dos horas más tarde, ese mismo día, nos encontrábamos en un colectivo que nos llevaría hasta nuestro nuevo hogar, donde comenzaríamos una nueva vida juntos, nuestro paraíso…
(Parte de la historia contada por Kazuki)
Tora y Mei se alejaban lentamente de mí, mientras tanto yo mantenía atrapado al chico
_ ¿Realmente piensas detenerme? – Pregunto el
_ Claro que sí, fue lo que les prometí ¿Cierto?
_ En ese caso – Dijo el chico mientras se colocaba en posición de ataque – Sera mejor que lo intentes, chico
El lanzo un golpe, yo lo esquive y contraataque lanzándolo contra la pared, una gota de sangre comenzó a caer de su boca
_ Tienes fuerza… Demasiada diría yo - Dijo el – Porque es eso?
_ ¿A qué te refieres?
_ La fuerza esa, debe provenir de algún lugar – Explico – No solo eso, sino que tus ojos están rojos ahora mismo, cuando peleas cambias totalmente de personalidad Que es exactamente?
_ Ah eso? – Replique yo – Lo siento pero no lo sé, supongo que solo es desesperación por salvar a alguien
_ ¿Desesperación por salvar a alguien?– Se rió pegando una sonrisa –Quizás debería intentarlo…
_ Claro… - Respondí imitando su rostro
Ambos cerramos puños y corrimos el uno hacia el otro, los dos con una pequeña sonrisa en su rostro… Espero que sean felices juntos cuida de Mei, mi amor no correspondido…
Una vez, existió un alma solitaria, un alma que no entendía el significado de “Vida” un alma en pena. Esta alma vagaba siempre sola y sin amigos, sin nadie con quien conversar más que sus propios pensamientos. Pero cuando un alma en pena encuentra a otra igual, el amor renace, y ambas almas comienzan a florecer y florecer, hasta finalmente entenderlo...

No hay comentarios:
Publicar un comentario