Era sábado, el hacía tanto calor que casi no podía respirar. Este tirado en un banco de madera junto a una gran Iglesia. Yo la observaba cada tanto, viendo a las personas que entraban y salían sin parar.
Mei aún no llegaba y ya estaba harto de tanto esperar
_ ¡Heeeey…! – Escuche a alguien gritar
Gire mi rostro y encandilado por la sofocante luz que golpeaba mi pupila, logre ver a Mei, caminando hacia mí, nuevamente con una barra de chocolate en su mano.
Se veía como en nuestra primera cita, aunque esta vez estaba más gritona y molesta, a veces me preguntaba que rayos le había pasado, desde que comenzamos a salir tiro su timidez por la borda y se convirtió en un fastidioso animal al que debía cuidar.
_ Perdón por la tardanza, me quede dormida… – Explico ella, eso no era una sorpresa, ella podía dormir horas, días y semanas enteras. Hablando enserio, creo que tiene un problema
_ ¿Otra vez comiendo chocolate? Te vas a poner gorda y te voy a dejar – Dije yo, parte jugando y parte no
_ No seas mal… – Dijo con una dulce voz – ¿Dónde quedo el buen chico al que conocí hace un año?
- ¡En el mismo lugar que tu vergüenza! – Tenía ganas de decirle, peo me detuve
_ Bien, vamos – Anuncie yo
Ella me sonrió para luego tomar mi brazo, colocar su cabeza en mi hombro y comenzar a caminar hacia la sala de cine.
Luego de unos minutos caminando llegamos a la entrada, un hombre con traje y corbata se encontraba recibiendo las entradas para dar paso
_ Ya compraste las entradas ¿Cierto? – Pregunto ella
_ Claro, no me bajes a tu nivel – Exclame yo mostrando ambas entradas– No soy tan distraído
Al entrar en la sala de cine, pude notar que el día ya había comenzado mal. La sala estaba repleta de personas, los únicos dos asientos que quedaban estaban delante de una pareja Joven que charlaba sin parar, aunque no podía verlos por la oscuridad de la sala. Sin más opción nos dirigimos al lugar y nos sentamos allí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario