Estaba en mi cama, tumbado con miles de sabanas que tapaban mi cuerpo. Recordando aquel doloroso momento;
- ¿Que hice mal? ¿Cuál fue la razón –Me preguntaba
Mi teléfono sonaba cada dos por tres, de seguro era Kazuki, pero no contestaba y lo dejaba sonar. No había ido a la escuela hace ya varios días, siquiera savia que día era realmente, creía que Jueves o quizás Viernes. Daba igual, mi vida había terminado.
El timbre sonó, yo no pensaba atender, porque tenía bien claro que era Kazuki, a veces era un tanto molesto ese chico. Mi madre estaba de compras y mi padre se encontraba trabajando, solo estaba mi hermana mayor y savia que ella tampoco atendería.
De repente, escuche un fuerte ruido en la abajo, la puerta se abrió y pasos se escucharon entrar. Para luego dos personas comenzar a subir hasta mi cuarto… ¿Quién podría ser? ¿Quién había abierto la puerta?
La entrada de mi cuarto se abrió lentamente, yo, deseoso de saber quién era, saque la sabana de mis ojos y mire fijamente; Como pensaba era Kazuki, pero me sorprendió saber que Cáterin también se encontraba con él, por cierto, Cáterin es mi hermana mayor, es muy raro que hablemos;
_ Tora, Kazuki vino a verte – Exclamo ella – Está preocupado por ti…
Yo tape mis ojos nuevamente y no dije nada
_ Tora… - Dijo Kazuki
(Silencio)
_ ¡Tora!
(Silencio)
_ ¡Eres un cobarde! – Grito el con tono violento – ¡Se lo que sucedió, pero por ello no puedes rendirte!
_ Cállate… - Dije yo
Rápidamente, Kazuki se acercó hacia mí, tomo mis sabanas y las lanzo contra el suelo, para luego mirarme fijamente y golpearme el rostro con una fuerza inigualable
_ ¡No seas imbécil Tora! ¡Reacciona! ¡No te puedes quedar de brazos cruzados! – Grito Kazuki enfadado
El silencio rondo la habitación
_ Es cierto… -Dijo alguien detrás nuestro, ambos nos dimos vuelta, Cáterin se encontraba aun allí – Yo también estoy preocupada Tora…

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