_ Enserio… no te digo que seas un experto, ¿Pero cómo puedes ser tan imbécil? – Le decía a Kazuki (Refiriéndome al tema del microondas) mientras caminábamos por la vereda, luego de haber comprado algunos aperitivos – ¿Enserio no se te dio por mirar el cable?
_ No, no savia – Respondió el
_ Bueno, dejémoslo así – Dije luego de largar un suspiro
El silencio retorno en el ambiente y repentinamente el ambiente cambio totalmente:
_ Te sucedió algo ¿Verdad? – Pregunto Kazuki
_ ¿A qué te refieres?
_ Con Mei, te sucedió algo ¿Cierto?
_ Si, hace dos días que un chico la está persiguiendo, hoy nos lo encontramos…
_ Ya te lo había dicho, no creo que a Mei le fascine la violencia
_ Lo sé, pero no puedo hacer nada – Explique
Kazuki se detuvo, gire mi rostro, rápidamente un manotazo impacto contra mi rostro, lanzándome contra el suelo
_ ¿¡Como que no puedes hacer nada!? – Exclamo el – ¿¡No te das cuenta de que no deberías estar hablando aquí conmigo!? Deberías ir con ella, pedir disculpas – Dijo aun sabiendo que el era quien me había llamado…
_ Lo se… Pero no creo que quiera verme ahora… - Dije con tono de pena, él se lanzó sobre mí y me tomo de la camisa
_ ¿Y acaso esa es razón para rendirte? – Grito el aun sosteniéndome de la ropa – ¡No seas cobarde!
Sus palabras entraron por mis oídos y me hicieron admitir que él tenía razón. No debía estar allí, debía estar con Mei. Después de todo, en el fondo solo temía que ella me estuviera engañando, esa era la verdadera razón… pero no podía acobardarme y dejar de intentarlo…
_ Tienes razón… ¡Me voy con Mei! – Dije, para luego levantarme del suelo y comenzar a correr en dirección contraria
Mi corazón latía rápidamente, estaba muy cansado, pensé que mis pies estallarían en un mar de sangre. No solo eso, sino que esta escena ya se repetía por segunda vez en el día, pero esta vez no era Kazuki y su microondas, era Mei, mi amada novia y nuestra relación, no podía dejar que se escapara de mis manos tan fácilmente.
Al cabo de unos minutos me encontraba frente a la vereda de la casa de Mei, las ventanas estaban totalmente cerradas, pero aun así presentía que Mei se encontraba allí. Decidido, tome un respiro y grite:
_ ¡Meeeeeei…!

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