Era una noche de verano como cualquier otra. A lo lejos, las explosiones sonaban con más frecuencia que nunca. Tomas y yo volvíamos del colegio, caminando cuidadosamente hasta nuestras casas (Siempre por lugares que aún no habían sido tomado por los Terroristas, calles y avenidas que estaban estrictamente vigilados por el ejército)
Las personas iban y venían junto a nosotros, sin muchas preocupaciones, como si la guerra y las preocupaciones hubieran desaparecido momentáneamente.
De repente, una fuerte explosión sonó al otro lado de la calle, las personas corrían y gritaban aun sorprendidas; Preguntándose si ahora ese espacio, el poco espacio que quedaba libre de los Terroristas, había sido tomado. Rápidamente ambos corrimos hacia el lugar para observar ¿Qué estaba sucediendo?
Un grupo de personas observaba fijamente la cima de un edificio en llamas
- ¿Qué es eso? – Grito alguien repentinamente
Todos levantaron la mirada, una motocicleta se asomaba lentamente, el fuego rozaba su cabeza, dando el efecto de una típica película de acción.
Miles de sirenas comenzaron a sonar, varias camionetas del ejército se estacionaron junto a nosotros y sacaron sus armas, levantándolas y apuntando hacia el firmamento.
De repente la moto salto desde la cima de la edificación y comenzó a caer a gran velocidad. Los huestes abrieron fuego, pero no lograron darle al ente, él ya se hallaba en el frio y seco suelo. El clima cambio completamente en tan solo segundos, pasamos de observar un incendio, a ser futuras víctimas de un combate entre el ejército y un sujeto desconocido montado en una gran moto cromada. Estaba temblando del miedo, Tomas se encontraba a mi lado y podía ver el temor en sus ojos, nadie de nosotros savia que hacer ante una situación así.
De repente la moto acelero y salió lanzada contra la calle, para luego doblar a la izquierda y seguir su rumbo, con el ejército persiguiéndola detrás.
Ya estábamos a salvo, no moriríamos, la moto no se encontraba ni cerca de nosotros y las camionetas la seguían a gran velocidad, estábamos fuera de su alcance. El edificio seguía en llamas, pero ya nadie le daba importancia, todos estaban ocupados preguntándose; ¿Qué diablos había sido eso?
Tomas y yo aún estábamos paralizados, no podíamos creer lo que habíamos visto. Había demasiadas preguntas y ninguna pero NINGUNA respuesta que las contestara. Tomas acerco su mano y toco mi hombro unas cuantas veces con la punta de sus dedos;
- Creo que sería mejor irnos… - Exclamo el aun observando la calle por la cual había escapado la motocicleta
- Bien, vamos – Respondí yo siguiendo el curso de su mirada. Ambos desviamos la vista y seguimos nuestro camino…

















