Claudio caminaba por un profundo conducto, alzaba la vista, a lo lejos solo lograba ver la negrura de lo lejos, el silencio se apoderaba del lugar. De repente un gran sonido se oyó a lo lejos, Claudio dio la vuelta, Michsfield se acercaba rápidamente hacia él:
- Michsfield, ¿Qué haces aquí? – Inquirió Claudio
- Tenma me dijo que viniera, pensamos que necesitarían ayuda…
Claudio cayó un momento y devolvió la mirada al camino:
- No es necesario…
- Tenma me lo pidió, no te dejaré ir solo…
- ¡No es necesario! – Gritó fuertemente - ¡Ya te lo dije! ¡No me subestimen!
- No es así, no te subestimamos… Solo es que…
- ¿Es que? – Repitió – Ahora lo ves, me subestiman demasiado… Soy un gigante, puedo defenderme solo sin necesidad de un Torem a mi lado…
Claudio siguió su camino, dando grandes pasos mientras marchaba lentamente. Michsfield espero unos cuantos minutos y siguió al gigante, cumpliendo la orden que le había sido impuesta por Tenma, protegerlo.
Pasaron casi diez minutos hasta que Claudio volvió a detenerse, para nuevamente dar la vuelta:
- ¡¿Acaso no lo entiendes?! ¡No necesito de tu ayuda
- Cállate, si no lo necesitas no interferiré, solo mirare…
- Si ese es el caso ¿No sería mejor irte?
- ¿Por qué no me quieres a tu lado?
- No te importa… ¡Ahora vete!
- Claro que no…
- ¡Mierda!
De repente una ráfaga de viento cruzó frente a ambos. La discusión se detuvo instantáneamente y ambos giraron su rostro, un humano que nunca antes habían visto, vistiendo un uniforme del Infarmento, de cabello negro y gafas enormes, observándolos detenidamente con una escalofriante sonrisa en su rostro
- Finalmente los encontré – El hombre que había traicionado a la Tierra, el monstruo que había abandonado su humanidad y el traicionado que había dejado de lado a su escuadrón, Kazuo, ahora se hallaba frente a ambos

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