lunes, 18 de enero de 2016

Energía X Zetsubo Capítulo 57: Batalla de dos monstruos, la temible trasformación de Rothard

Rothard daba grandes pasos hacia atrás mientras vomitaba una y otra vez la sangre que se juntaba en su boca. La herida se abría más y más, la sangre comenzaba a fluir rápidamente, sus ojos ensangrentados miraban fijamente a su enemigo:
  • Maldito…. – Exclamaba el hombre - ¡Maldito, esto ya no es un juego! ¡Acabaré contigo!
De repente un enorme cuerno excavó su espalda y salió fuera de él, formado una enorme joroba de la cual varios huesos sobresalían y marcaban un enorme charco rojo.
Las llamas comenzaban a hacerse más densas mientras la piel de su rostro se convertía en polvo y su medio rostro se convertía en un cadáver. Minutos después Rothard se había convertido en un monstruo, una enorme bestia que dejaba ver su esqueleto a todo el mundo, mientras que el único ojo que le quedaba coagulaba en sangre y la dejaba caer en forma de gotas casi heladas.
Una sonrisa monstruosa se posicionó en su rostro, para entonces dar un paso y hacer temblar todo, Tenma miró fijamente el brazo de su adversario tomaba su cuello con fuerza, un hilo de sangre comenzaba a caer de su boca. Un movimiento, el cuerpo de Tenma salió lanzado lejos de Rothard, impactando contra el suelo y provocando una gigantesca nube de humo:
  • Ya lo veras, ¡Prepárate para ser acabado!
Rothard dio un salto y se colocó sobre su adversario, los golpes comenzaron a dar contra el rostro de Tenma, haciendo saltar sangre una y otra vez mientras el violeta se hacía más frecuente. Bajo el, un charco rojizo comenzaba a formarse y empapar las prendas de su dueño.
Un último golpe, Rothard levantó su brazo y con fuerza lanzó el ataque. En ese momento Tenma lo decidió, bloqueó el ataque con su rifle, el cual acabó quebrado in mediatamente, los dos trozos cayeron en el suelo, Tenma aprovechó el momento y de una patada retiró al monstruo.
Tenma se colocó de pie y las llamas de Kumitzu comenzaron a rodearlo, para entonces empuñar con fuerza su filosa. Ambos comenzaron a correr, uno hacia el otro, los filos comenzaron a chocar una y otra vez, los golpes no cesaban, el poder de ambos era monstruoso, y la batalla no acabaría hasta que uno de los dos finalmente muriera.

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