Los golpes no paraban, la sangre saltaba de un lado hacia el otro, las filosas danzaban en el aire y colisionaban fuertemente, las llamas comenzaban a mezclarse, el poder fluía con fuerza. De repente un impacto hizo retroceder a ambos, se notaba que el cansancio comenzaba a comerlos vivos, pero no se detendrías.
Rothard dio el primer paso y comenzó a correr hacia Tenma, quien lo observaba desde lejos:
- No puedo seguir así… Si lo hago acabaré destruyéndome a mí mismo… - Se decía Tenma – Debo planear algo, derrotarlo ya mismo…
Rothard se encontraba a solo centímetros de Tenma, un espadazo, el filo de su arma rozó el cuerpo de Tenma, quien inmediatamente materializó una cuerda y se alejó con rapidez del lugar:
- ¡Lo tengo! – Ese pensamiento cruzó su cabeza por un instante
Rothard dio la vuelta, Tenma se acercaba hacia él nuevamente, esta vez impulsado no por una, sino por dos cuerdas. Un salto, Rothard intentó acabar con su enemigo en el aire, pero Tema lo esquivó y soltó una de las cuerdas, dejándola caer justo al lado de Rothard.
El adversario lanzó una mirada sobre el hilo que Tenma había soltado, para luego lanzar una mirada sobre él. Se acercaba de nuevo y repetía el movimiento, esto una y otra vez, rodeándolo de sogas materializadas que solo caían sobre el suelo:
- ¿Qué pretendes dejando caer estas inútiles cuerdas? – Exclamó Rothard. Tenma quedó en silencio un momento - ¡¿Qué mierda quieres?!
Rothard, enfurecido, tomó su espada y zanjó una de las cuerdas, pero, instantáneamente esta volvió a unirse:
- ¿Regeneración? ¿Qué mierda es esto? – Se preguntó Rothard
Dio la vuelta, Tenma seguía en el aire, tomando ambos hilos con fuerza y observándolo fijamente:
- Realmente no sé qué pretendes… pero déjame decirte algo… ¡No te servir… -
Las palabras quedaron en el aire. Tenma dio un pequeño tirón a una de las cuerdas y todas las que se hallaban en el suelo se realzaron y ligaron firmemente el cuerpo de Rothard. Todos sus movimientos habían sido bloqueados por aquellas cuerdas. Rothard alzò la vista y obsetrvò a Tenma:
- ¡No importa si lograste atarme, no te servirá de nada!
Tenma plantó una enorme sonrisa e inmediatamente las cuerdas se convirtieron en delicados hilos intensamente incisivos que cortaban poco a poco el cuerpo de Rothard:
- Ahora lo entiendo…. Con que este era tu plan… - Dijo de momento, con sus ojos fijos sobre su adversario, el mismísimo demonio
Tenma dio un salto y comenzó a moverse con rapidez hacia su enemigo, para entonces dar un giro y enredar el cuello de su enemigo con hilos de igual filo, para entonces aterrizar sobre el suelo y lanzar un tirón. Las cuerdas comenzaban penetrar en la piel del hombre, la sangre comenzaba a decantar rápidamente
- ¡Mierda! ¡No puedo morir acá! – Gritó el hombre de manera desesperada – Debo salir de aquí… ¡Debo escapar!
Lentamente Rothard comenzaba a caminar, haciendo que los afilados hilos cortaran más rápido y fuertemente su piel. Sus ojos comenzaban a llorar a medida que los hilos se empotraban en ellos y en todo su cuerpo.
Un fuerte grito bastó para hacerlo, Tenma lanzó un gran empellón, látigos de sangre salieron disparados por todo el lugar, pedazos de carne comenzaban a caer lentamente, la cabeza rodaba por el suelo y un charco de sangre puramente roja lo bañaba. Las cuerdas de desmaterializaron por si solas, ya habían cumplido su único fin, Rothard había muerto de la peor manera posible…

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