Los ataques comenzaron a provenir de ambos lados, los filos de las espadas chocaban uno contra el otro provocando un fuerte chasquido que rompería con el ambiente. Un golpe, un paso hacia atrás y luego el siguiente.
Una enorme sonrisa en el rostro de Rothard le decía a Tenma que aún no era suficiente, por lo que tomó con fuerza la cabeza del enemigo e hizo estallar un rodillazo sobre ella, el cuerpo de Rothard comenzó a dar pasos hacia atrás, desorientado, durante unos segundos, para luego volver con un golpe que aterrizaría en el rostro de Tenma.
Tenma no lo pensó un momento, y al instante de salir lanzado hacia atrás revolvió su cuerpo, tomó su espada con fuerza y realizó un rápido corte, un hilo se sangre se extendió entre la filosa de Tenma y el hombro derecho del enemigo.
Pero no fue suficiente, inmediatamente varias llamas de un rojizo fuerte comenzaron a rodearlo, llamas que él ya había visto anteriormente, el modo Tougo de Ryu. Rothard se lanzó con fuerza y segundos después el filo de su espada atravesaba el abdomen de Tenma. Tenma lanzó una mirada, para entonces mirar el rostro del enemigo, quien no paraba de sonreír a pesar de que su cuerpo se encontraba en unas horribles condiciones.
Tenma apretó fuertemente sus dientes, frunció el ceño y golpeo el pecho de Rothard, haciéndolo retroceder varios metros por detrás, inmediatamente un charco de sangre sacudió el suelo:
- ¡No he acabado! ¡Hamada! – Gritó el hombre
Sus pasos retumbaban en el lugar mientras aquella bestia corría hacia su adversario, con su espada entra manos, sostenida fuertemente, y un cuerpo ya marchito y empapado en sangre. Su espada se movió como el viento, las llamas lo seguían mientras realizaba el primer movimiento.
La espada adversario rozó la mejilla de Tenma, luego su hombro, luego su pierna y luego su pecho. Rothard se movía a una velocidad impresionante, la cual con mucho esfuerzo Tenma lograba ver, pero no tardaría mucho en acertar uno de aquellos mortales golpes:
- No me queda otra, debo retroceder…
Tenma dio un salto hacia atrás y se retiró instantáneamente del enemigo, para entonces tomar su rifle y presionar el gatillo. La bala comenzó a viajar a una velocidad increíblemente alta mientras se dirigía hacia su objetivo, pero, a centímetros de golpear la superficie adversaria, la espada de Rothard cortó en dos la pequeña bala, haciéndola explotar antes y librándose completamente del daño:
- ¡Eso no funcionara conmigo!
Rothard, con una sonrisa en su rostro lanzó una mirada, Tenma ya no se encontraba allí, no se encontraba en el lugar donde hace segundos se hallaba. Bajó la vista, Tenma se encontraba justo delante de él, en la parte baja, a punto de herirlo con el filo de su espada.
Intentó detenerlo, intentó escapar, pero era imposible, la espada ya había perforado y realizado un corte en su abdomen, y la sangre comenzaba a fluir...

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