Faltaban unos cuantos minutos para que la reunión comenzara, Tomas y yo íbamos hacia el lugar:
- ¿Y que sucedió con la chica de esta mañana? - Pregunto el
- Al final yo había equivocado todo… Ella solo me pidió recorrer la ciudad…
- Eres un imbécil…
- ¡Cállate! – Grite enfurecido
Los pasos seguían sonando a nuestro alrededor, el edificio lograba ver a lo lejos:
- ¿Y realmente crees que no quería nada de ti?
- ¿A qué te refieres? - Pregunte
- Recuerda que eres un atacante… Muchas personas deben querer matarte, a todos los miembros…
- ¿Y crees que ella es una?
- Solo es una suposición…- Respondió Tomas – Cuando la vi, supe que algo estaba mal… Nadie se acercaría a pedirte salir con ella…
- ¡¿Estás diciendo que nadie me quiere?!
- Solo es una suposición…
- ¡Deja de decir lo mismo!
Seguimos nuestro camino hasta que finalmente llegamos al lugar; Klaus se encontraba parado en el mismo escenario al que había subido cuando recién comenzaba. Cientos de atacantes lo observaban fijamente, prestando atención a cada palabra que digiera.
De repente alguien se acercó detrás de mí:
- Hola chicos… Hace un par de días no los veo por aquí… - Saludó
Dimos la vuelta en el instante, Jessica se encontraba detrás de nosotros, con su siempre amigable y conmovedora sonrisa:
- Hola Jessica – Ambos respondimos
- ¿Se han enterado? – Pregunto – Varios grupos anti atacantes se están formando en la ciudad, quieren acabar con el grupo…
- ¿Anti atacantes? – Curioseé
- Así es… Aunque la mayoría los odia, hay personas que piensan que estar en una dictadura es realmente bueno… Ellos, al no tener las capacidades necesarias para entrar en el gobierno junto a los terroristas, deciden formar grupos ante atacantes para acabar con la oposición…
- ¿Y ahora mismo están creciendo? – Preguntó Tomas – Eso es un problema…
- Claro… Klaus estaba hablando de eso hace unos momentos – Explicó – Sera mejor que para la próxima no lleguen tan tarde…
Observe la hora, de algún modo tenía razón, habían pasado veinte minutos desde que la reunión dio inicio: Nuevamente había llegado tarde… Como la mayoría de las veces.
Los tres dimos la vuelta, Klaus aún se encontraba en el lugar, dando las misiones y obligaciones de cada escuadrón mientras gritaba en un tono feroz. Los aplausos comenzaron a sonar y Klaus bajo del escenario, para luego dirigirse hacia nosotros:
- Sera mejor que vayamos ahora, vayan a avisar a los demás del grupo… - Exclamo Klaus para luego seguir su camino
- ¿Qué sucede?
- ¿Acaso no estuvieron escuchando? – Exclamó – Hubo un ataque en un mercado a unas cuatro cuadras de aquí, hay varios heridos, debemos ir cuanto antes…

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